Repertorio de Ensayistas y Filósofos

 

Pablo Guadarrama
 filósofo latinoamericano

 

Carlos Rojas Osorio
Profesor Emérito de la Universidad de Puerto Rico

Pablo Guadarrama González es un destacado filósofo latinoamericano del presente; caribeño y latinoamericanista, ha dedicado la mayor parte de su actividad académica al estudio de la filosofía en Nuestra América. “La saga de Pablo Guadarrama permite reconstruir varios aspectos centrales señalados en su autobiografía. Su origen proletario, hijo de obreros tabacaleros, Manuel de Jesús y Rosalina Fabiana, en la ciudad de Santa Clara, será decisivo en su vida, por la disciplina y tenacidad con que ha desarrollado su largo periplo intelectual. Es también hijo de la Revolución Cubana, pues nació el 10 de mayo de 1949 y tenía diez años cuando las fuerzas rebeldes dirigidas por Fidel Castro derrocaron la dictadura de Fulgencio Batista, e instauraron un gobierno obrero campesino y revolucionario”.[2]

Muy joven aún, participó en actividades sociales como la campaña de alfabetización en 1961, en la que enseñó a leer y escribir a cinco campesinos. Es ahí donde descubre su vocación pedagógica que lo ha distinguido a lo largo de su carrera intelectual, profesional y cultural.

En 1964 inició estudios para formarse como profesor a nivel secundario de Historia y Geografía en el Instituto Pedagógico de la Universidad Central “Marta Abreu” de las Villas. Al concluir el cuarto año de los mismos fue seleccionado para participar en un curso intensivo especial de filosofía en la Universidad de la Habana que tenía como objetivo formar profesores en esa disciplina.

En 1968 comienza a enseñar Historia de la Filosofía I y II para la Escuela de Psicología de la universidad santaclareña. Al segundo año de estar en esta labor acepta la propuesta de continuar cursos de filosofía para iniciar luego un doctorado en la Universidad de Leipzig, en la entonces República Democrática Alemana.

Los profesores de esa universidad Martina Thom y Helmud Seidel le proponen que desarrolle una tesis sobre el concepto de libertad en Kant o de sociedad civil en Hegel, pero “En ese momento tomé la decisión —a mi juicio muy acertada, tal como mi vida profesional posteriormente me ha demostrado— algo sorpresiva para mis profesores, de no aceptar aquellas propuestas, y en su lugar decidirme por el estudio de la historia de la filosofía en América Latina”.[3]

Al regreso a Cuba continúa enseñando historia de la filosofía moderna y contemporánea. Recibe orientación inicial de Isabel Monal, profesora de la Universidad de la Habana, quien le sugirió entre los posibles temas de investigación: la escolástica, el positivismo o el marxismo en Latinoamérica. Se decide por el positivismo y se dedica inicialmente a estudiar el pensamiento de Enrique José Varona.

Cursa la carrera de Historia en la Universidad Central “Marta Abreu” de las Villas mientras desarrollaba su investigación sobre el positivismo en Cuba tarea en la que descubre la biblioteca extraviada de este filósofo cubano. Entrevistó a Ernestina, su hija y a varios intelectuales que le habían conocido e incluso algunos de ellos cultivado amistad, entre ellos, Raúl Roa García, Juan Marinello, José Zacarías Tallet y Antonio Iraizoz Villar, quienes contribuyeron a precisar la orientación hacia la tarea que se proponía. A la vez asistía a cursos de postgrado en el Instituto de Filosofía en La Habana como el impartido por  Antonio Sánchez de Bustamante y Montoro sobre la filosofía clásica alemana en Cuba, así como  al que dictara Mario Bunge sobre epistemología. Recibió temprano reconocimiento y estímulo por su labor investigativa por parte del historiador Julio le Riverend y del filósofo Gaspar Jorge García Galló.

Le costó algún esfuerzo convencer a las autoridades universitarias de Leipzig en su idea de desarrollar la tesis doctoral sobre Enrique José Varona, que era un filósofo desconocido en Alemania, por lo que le indicaron, que para aceptar el tema debía al menos encontrar algún investigador europeo sobre el pensamiento latinoamericano que pudiera valorar su trabajo sobre ese tema. Se dio a la tarea de buscarlos y encontró apoyo inicial en Kurt Schnelle, quien había escrito un libro sobre José Martí, así como de otros historiadores alemanes como Max Zeuske, especialista en América Latina, entre otros. También tuvo la asesoría inicial del filósofo moldavo Vladimir Akulai.

En 1978 regresa a Leipzig, con el tesón intelectual que lo caracteriza se propone concluir su trabajo doctoral y sustenta en 1980 la tesis en historia de la filosofía sobre “Las ideas éticas y sociales de Enrique José Varona”, bajo la dirección de Martina Thom.

Desde mediados de los años setenta había comenzado a publicar artículos filosóficos en las revistas Islas y en Deutsche Zeitschrift für Philosophie, donde estudiaba además de Varona a otros intelectuales cubanos vinculados también al positivismo como Andrés Poey, Manuel Sanguily, Emilio Bobadilla y Lunar, Enrique Piñeiro y Fernando Ortiz.

Después de publicado en alemán el resumen de su tesis doctoral, recibe una carta del distinguido filósofo José Ferrater Mora en la cual le solicitaba autorización para que este se tradujese al inglés con el fin de publicarlo en Phylosophical Index de la Universidad de Ohio. Ferrater Mora incluye una referencia a dicho trabajo en el prestigioso Diccionario de Filosofía. Como explica Guadarrama: “Fue entonces cuando tuve el convencimiento de que si hubiese aceptado la propuesta de efectuar mi tesis doctoral sobre Kant o Hegel, seguramente no hubiera llamado tanto la atención al notable filósofo catalán, ni a otras personalidades de la vida filosófica latinoamericana, como Leopoldo Zea, entre otros”.[4]

En 1984 recibe el título de Profesor Titular de Filosofía, y comienza a dirigir tesis doctorales. Su primer libro se titula: Valoraciones sobre el pensamiento cubano y latinoamericano (1986), el cual obtuvo el Premio Nacional “Juan Marinello” otorgado por la Academia de las Ciencias de Cuba y fue reseñado en la entonces Unión Soviética. Junto con Edel Tussel ―quien había sustentado también una tesis doctoral sobre el mismo pensador cubano en el Instituto de Filosofía de Moscú― publica, al año siguiente, El pensamiento filosófico de Enrique José Varona. En los años ochenta asiste a varios cursos de filósofos soviéticos y en 1989 publica con uno de ellos, Nikolai Pereliguin, el libro Lo universal y lo específico de la cultura. [5]

Además del Doctorado en Filosofía de la Universidad de Leipzig, Guadarrama sustenta exitosamente en 1995 en la Universidad Central “Marta Abreu” de las Villas la tesis para el grado de Doctor en Ciencias sobre Humanismo y autenticidad en el pensamiento latinoamericano, La significación del marxismo, tema que no abandonaría en trabajos posteriores[6].

Recibió la encomienda del Instituto de Filosofía de la Academia de las Ciencias de Cuba de coordinar los estudios de un grupo de profesores de la Universidad de La Habana y otras universidades cubanas sobre el positivismo en América Latina[7], de cuya investigación se derivaría su libro Positivismo y antipositivismo en América Latina[8].

Desde 1983 formó parte del proceso de fundación de la Sociedad Cubana de Investigaciones Filosóficas, de la que fue elegido su vicepresidente, y presidente de la filial en Santa Clara.

En 1984 Leopoldo Zea visita la Habana y tiene la feliz oportunidad (kairós) de mantener conversaciones con él por espacio de una semana. El filósofo mexicano conocía los artículos de Guadarrama sobre el positivismo y el marxismo en Cuba, por lo que lo invita a participar en el Congreso Interamericano de Filosofía en Guadalajara, México, en 1985.  A partir de este reencuentro se cultivará una sincera amistad entre ambos pensadores[9], que se profundizaría  en una continua participación en eventos de filosofía y de estudios latinoamericanos, entre otros lo invitó como conferencista al IX Congreso de la Federación Internacional de Estudios sobre América Latina y el Caribe efectuado en Osaka en el 2003 [10].

Desde 1986 organiza la Cátedra “Enrique José Varona” en la Universidad Central “Marta Abreu” de las Villas en Santa Clara[11]. Esta Cátedra ha promovido hasta la actualidad la investigación sobre el pensamiento filosófico latinoamericano.

Guadarrama ha estudiado con gran dedicación el desarrollo de la filosofía en América Latina, desde el pensamiento de los pueblos originarios [12] hasta el presente. A partir de 1987, bajo su iniciativa, se celebra, cada dos años, el Simposio Internacional sobre Pensamiento Latinoamericano en dicha universidad que se ha mantenido hasta el presente.

Desde la década del ochenta, comienza a participar en congresos internacionales e impartir conferencias y cursos en numerosos países de América Latina, España, Alemania, Ucrania, Italia, Japón, República Popular China y Estados Unidos de América.  Entre las universidades en las que ha desarrollado su labor académica se destacan: Universidad Nacional Autónoma de México, Universidad de Guadalajara, Benemérita Universidad de Puebla, Universidad del Estado de México, Universidad de Morelos, Universidad de Nuevo León, Universidad de Chihuahua, Universidad de Baja California, Universidad de San Nicolás de Hidalgo, Universidad de San Marcos, Universidad Nacional de Trujillo, Universidad Ricardo Palma, Universidad Autónoma de Santo Domingo, Universidad Central de Venezuela, Universidad del Zulia, Universidad Central de Ecuador, Universidad de Chile, Universidad de Buenos Aires, Universidad Federal de Rio Grande do Sul, Universidad de Panamá, Universidad Nacional de Costa Rica, Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, Universidad Nacional de Honduras, Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas, Universidad Nacional de Colombia, Universidad Católica de Colombia, Universidad INCCA de Colombia, Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, Universidad Libre, Universidad Autónoma de Colombia, Universidad de Cartagena, Universidad del Valle, Universidad de Antioquia, Universidad de Santo Tomas de Aquino, Universidad de San Buenaventura, Universidad del Cauca, Universidad Complutense, Universidad Autónoma de Madrid, Universidad de Oviedo, Universidad de Santiago de Compostela, Universidad de Sevilla, Universidad de Granada, Universidad de Valencia, Universidad Pompeu Fabra, Universidad de Salamanca, Universidad de Milán, Universidad Federico II, Universidad de Salerno, Universidad de Calabria, Universidad de Turín, Universidad de Génova, Universidad Ca' Foscari, Universidad de Casino, Universidad de Leipzig, Universidad Libre de Berlín, Universidad de Halle, Universidad de Rostock, Universidad “Taras Schevchenko”, City University of New York, John Hopkins University, Universidad de la Florida, Universidad de Miami, Universidad de Estudios Extranjeros de Hebei, etc.

  En 2018 celebramos en Puerto Rico, junto con él, el bicentenario del nacimiento de Karl Marx.  Pablo Guadarrama es un conferenciante muy exitoso, por su elocuencia, eficacia en la palabra, compromiso, y la amplitud y profundidad de los temas que desarrolla en cada ocasión. Asimismo, su entera dedicación a la educación en diferentes países le ha dado la oportunidad de estudiar con mucha amplitud y profundidad los métodos de investigación en la filosofía, las humanidades, y en las ciencias. Resultado de esta labor son varias tesis de maestría y doctorado que ha dirigido, y haber publicado dos libros de especial importancia: Dirección y asesoría de la investigación científica[13], el cual ha tenido numerosas ediciones y recibió el Premio Nacional de la Academia de Ciencias de Cuba en el 2009. Asimismo, este tema sobre los métodos de investigación lo llevó en 2018 a publicar un amplio y profundo estudio: Para qué le sirve la epistemología a un investigador y un profesor[14], que ha sido objeto de valiosas reseñas[15]. Al respecto escribe: “Confieso que en estos temas es donde más agradecimientos he recibido de investigadores de diversas disciplinas”[16].

Su libro Marxismo y antimarxismo en América Latina resultado de una investigación que inició en los años ochenta y cuyos resultados ofreció inicialmente en un curso en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua en 1985, luego de una mayor profundización en el tema  fue publicado en 1990 en Colombia. Este tema no lo ha abandonado hasta el presente, actualizándolo en nuevas ediciones en México, Venezuela y Cuba, además de desarrollarlo en cursos y conferencias en Ecuador, El Salvador, Chile, España y otros países.[17]

A propuesta de Leopoldo Zea y Francisco Miró Quesada fue elegido miembro del Comité Latinoamericano del Congreso Internacional de Filosofía, de carácter mundial, que se realizó en 1987 en Córdoba, Argentina. A partir de ese evento se incrementó una mayor colaboración con Arturo Andrés Roig y Hugo Biagini.

Guadarrama propuso junto con Horacio Cerutti Guldberg y Raúl Vidales organizar un encuentro de debate académico de las principales personalidades de la filosofía y la teología de la liberación. La Universidad de Juárez patrocinó en 1989 el congreso en el participaron, entre otros, Gustavo Gutiérrez, Leopoldo Zea, Enrique Dussel, Francisco Miró Quesada, Arturo Andrés Roig y Raül Fornet-Betancourt.

En la Universidad Central “Marta Abreu” de las Villas, Pablo Guadarrama dirigió la creación del Doctorado en Pensamiento Filosófico Latinoamericano que inició sus cursos en el 2006. Como bien comenta Alberto Saladino: “Entonces tenemos que a Pablo Guadarrama González puede identificarse como uno de los forjadores de la profesionalización de los estudios sobre historia de la filosofía latinoamericana. De modo que el resultado de ese compromiso académico explica la existencia de toda una comunidad cubana dedicada al estudio de la filosofía cubana y latinoamericana con perspectiva histórica entre quienes se encuentran José Ramón Fabelo, Carmen Gómez, Teresa Machado, Olivia Miranda, Isabel Monal, Daysi Rivero, Miguel Rojas, Antonio Sánchez, Gustavo Serpa, Eduardo Torres, Félix Valdés, etc.”.[18]

Toda su obra se relaciona con la filosofía en América Latina y en especial en Cuba[19], como se aprecia en el libro que dirigió de su grupo de investigación El  pensamiento  filosófico en  Cuba. Siglo XX (1900-1960).[20] La publicación en Venezuela en el 2008 de Pensamiento filosófico Latinoamericano[21] en tres volúmenes y en una nueva edición ampliada en Colombia en el 2012 constituye una síntesis muy bien lograda de su idea juvenil de escribir una historia de la filosofía en América Latina. Como observa Rita María Buch, el filósofo cubano conoce muy bien la historia de la filosofía occidental. “El dominio de la historia de la filosofía universal en general y de latinoamericana en particular, con sentido holístico, que ha alcanzado Pablo Guadarrama a lo largo de muchos años de esfuerzo y dedicación, unidos a su especial talento, a su gran laboriosidad y a su pasión intensa por el pensamiento de la que Martí llamo nuestra América, hacen de este destacado intelectual cubano un ejemplo a seguir por sus colegas, tanto en Cuba como en América Latina”.[22]

Aunque en el 2009, Pablo Guadarrama se pensionó, sin embargo, continúa con una muy activa y constante participación en la vida académica especialmente cubana y colombiana. Desde 2010 trabaja con la Maestría en Estudios Políticos Latinoamericanos y el Doctorado en Relaciones Políticas Internacionales de la Universidad Nacional de Colombia.

En el 2012, el profesor Antonio Scocozza de la Universidad de Salerno le invita a vincularse a la Maestría de Ciencia Política de la Universidad Católica de Colombia en convenio con esa universidad italiana, en la dicta, hasta el presente, el curso sobre pensamiento político latinoamericano y el de metodología de la investigación científica, dada su experiencia como director de trabajos de grados de maestría y tesis doctorales en filosofía.

A partir de esa época inicia una sostenida actividad académica con varias universidades italianas, pero en especial con la de Salerno, la cual frecuenta para impartir conferencias. En ella publica en 1916, en colaboración con Domenico Maddaloni, Le origini della sociologia in America Latina: Eugenio María de Hostos e Enrique José Varona[23] y en el 2019 con introducción de Giovanna Scocozza y Mariarosaria Coluciello se publica su libro Filosofia e filosofia sin mas. Filosofia, cultura e politica in Ispanoamerica[24]. En el 2018 auspiciado por la Universidad de Calabria publica Filosofia política Umanesimo in America Latina[25] prologado por Fortunato Cacciatore[26]. A partir de un curso en la Universidad de Milán próximamente la editorial Mimesis de esa ciudad publicará su libro Dirección y asesoría de la investigación científica, traducido por Francesco Ferrari e introducción de Emilia Perassi.

Su presencia en Colombia ha contribuido a interesarse en la filosofía en este país, tema al cual dedica su libro Huellas del filosofar en Latinoamérica y Colombia (2017)[27], y en amplias referencias en otros de sus libros.

Rita Buch observa que: “Otro de los rasgos más destacables de su personalidad intelectual es la creación de grupos de trabajo, así como la proyección de su obra y la docencia en el extranjero, donde ha representado durante muchos años, y representa dignamente a la academia cubana”.[28] Un ejemplo de ello es el que sigue: su profundo interés en el humanismo condujo a Pablo Guadarrama a organizar un grupo de investigadores que en cada uno de los países latinoamericanos[29] para que estudiasen los autores más representativos del humanismo, en sus reflexiones sobre la condición humana[30]. Es una labor que parcialmente se ha cumplido. Él mismo dirigió la investigación que se realizó en Cuba sobre dicha temática, cuyo resultado son los tres volúmenes publicados en 2010, La condición humana en el pensamiento cubano del siglo XX[31]. Numerosos investigadores colaboran en esta obra, en la que escribe los artículos sobre Enrique José Varona[32], Fernando Ortiz, Manuel Sanguily y Zaida Rodríguez Ugidos, además de ser el autor principal de las conclusiones de esta voluminosa obra.

Por su labor intelectual y académica ha recibido varios premios de la Academia de Ciencias de Cuba, donde fue elegido Académico Titular en 1998 y otras distinciones en varios países, entre ellas: Profesor de Emérito de la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas; Hijo ilustre de la Ciudad de Santa Clara, Cuba; Doctorado Honoris Causa de la Universidad Nacional de Trujillo, Perú; Profesor Honorario de la Universidad INCCA de Colombia; Profesor Honorario de la Universidad Ricardo Palma. Lima; Miembro de Honor de la Asociación Dominicana de Filosofía; Miembro Honorario de la Asociación Iberoamericana de Filosofía Práctica; Académico Extranjero de la Universidad de Estudios Extranjeros de Hebei, República Popular China y Premio Sapientia Edificabit Civi Domun Universidad Católica de Colombia, Investigador Emérito del Ministerio de Ciencia Tecnología e Innovación de la República de Colombia, entre otros.

Aunque la amplitud y complejidad de la obra de Pablo Guadarrama es significativa, introduciré al lector en algunos de los principales ejes de su pensamiento: las funciones de la filosofía, los métodos de investigación de la filosofía latinoamericana, el humanismo, el marxismo, la epistemología y el pensamiento político latinoamericano.

La filosofía y su complejidad.

Guadarrama está muy consciente de la complejidad de la filosofía; para explicarla articula una serie de diez funciones:[33] función cosmovisiva, función lógico-metodológica, axiológica, hegemónica, práctica-educativa, emancipadora[34], ética, ideológica, estética y humanista.

Digamos al menos una palabra de cada una de estas funciones de la filosofía:

  • La función cosmovisiva “le permite al hombre saber y comprender los diversos fenómenos del Universo, incluyendo los de su propia vida, e intentar pronosticar su desarrollo”.[35]
  • La función lógica y metodológica cumple una tarea epistemológica de examen, juicio y análisis riguroso de los fenómenos.
  • La función axiológica permite apreciar el significado y actitud ante los fenómenos.
  • La función hegemónica “orientada a que el hombre domine y controle sus condiciones de vida”.[36]
  • La función práctico-educativa promueve el desarrollo y transformación del ser humano.
  • La función emancipadora “hace factible su liberación y desalienación relativa e histórica”.[37]

Llama la atención la función hegemónica pero, según su aclaración parece que se refiere a la idea de cultura[38]. En efecto, la cultura implica “el grado de dominación por el hombre de las condiciones de vida de su ser, de su modo histórico concreto de existencia, lo cual implica de igual modo el control sobre su conciencia y toda su actividad espiritual, posibilitándole mayor grado de libertad y beneficio a su comunidad”. [39]

  • La función ética: “el nexo entre filosofía y virtud se apreció tanto en Oriente antiguo, China, India, y otros, como en Grecia, desde sus primeras manifestaciones”.[40]
  • Plantea también la existencia de una función estética de la filosofía “que desempeña al tratar de establecer criterios sobre el gozo, el disfrute, deleite, gusto y estimulación del ser humano ante sus creaciones y las de la naturaleza”. [41] Junto a lo verdadero y lo bueno, lo bello ha estado presente en la filosofía desde la antigüedad.
  • Función política: “Ninguna filosofía se puede reducir a que sea considerada exclusivamente como una ideología. Pero tampoco ninguna filosofía ha podido escapar a su función ideológica según la cual ésta se propone orientar, disponer, manipular y convocar a la construcción de modelos de organización sociales”.[42]
  • No es posible una filosofía desideologizada. Finalmente, la función humanista “de la filosofía tiene como punto de partida la consideración de la capacidad humana para la permanente perfección de sí mismo por encima de las diferencias étnicas y nacionales existentes entre los humanos”.[43] Como se observará, esta función humanista de la filosofía es amplia y profundamente desarrollada por el filósofo cubano.

En síntesis: “La filosofía es, ante todo, el instrumento que le posibilita al hombre ejercer una función hegemónica, de dominio y control sobre el mundo natural y social, especialmente en el estudio de los derechos humanos, en su vínculo con el Estado y la sociedad civil. Esta función en nada contradice a la función emancipadora y desalienadora que también debe cumplir la filosofía en distintos planos, aunque no siempre lo logre y solo puede, en ocasiones, como una encomiable intención”.[44]

Método para el estudio de la filosofía latinoamericana.

El filósofo cubano es muy consciente del método necesario para el estudio de la filosofía latinoamericana, por lo que sugiere partir del reconocimiento de que en esta región ha existido una producción de ideas filosóficas. Sin esta asunción no sería posible internarse en una tarea tan vasta como la que él nos presenta. “Más allá de la vieja controversia sobre la existencia o no de una filosofía latinoamericana propiamente dicha parece existir consenso al menos entre la mayor parte de los investigadores del asunto en reconocer que ha habido producción de ideas filosóficas en esta parte de América, también controvertida en cuanto a su denominación de latina”.[45]

1) El primer paso de la investigación consiste en la constatación del hecho que ha habido producción filosófica en Latinoamérica, refiriéndose “al ámbito cultural” “que se constituye desde la conquista y colonización europea en los territorios dominados por los españoles y portugueses”.[46] La producción de ideas filosóficas en Nuestra América puede, pues, considerarse “en un sentido amplio, expresión de la filosofía latinoamericana”.[47] Guadarrama en relación con la discusión acerca de si hubo ideas filosóficas en las culturas originarias más avanzadas considera que todo depende del concepto que se tenga de filosofía, del mismo modo que pensamiento religioso, jurídico, político[48], etc.

2) Si hablamos de filosofía latinoamericana es necesario partir de que sea efectivamente filosofía. “Lo que hace que un pensador o una idea forme parte de la historia de la filosofía latinoamericana es en primer lugar el rigor teórico de su producción intelectual. Solo en segundo lugar la condición de producirse de algún modo articulado a la herencia cultural latinoamericana”[49] A su juicio existen unas exigencias metodológicas, epistemológicas, axiológicas que son necesarias al ejercicio del filosofar de cualquier parte del mundo y en la actualidad asistimos a la profesionalización de la mayor parte de los <<ejecutivos de la filosofía>> en nuestros países.

3) La historicidad de la filosofía. “El principio de historicidad en la investigación histórico-filosófica presupone tomar en consideración la época histórica en que aparecen determinadas ideas, como reflejo de esas condiciones, pero no como simple imagen pasiva de éstas”.[50] Guadarrama agrega que no obstante los desfases económicos de América Latina en cuanto a desarrollo socioeconómico, sin embargo, ello no impide que los pensadores se planteen ideas que responden al nivel del pensamiento universal tal como se reflejaría en los países de origen del pensador.

4) “Hay que partir de la existencia de una lógica interna en el pensamiento de cada filósofo latinoamericano, y el análisis específico de este indica que debe exponerse de modo tal que el enfoque preconcebido sobre la estructura y ordenamiento de sus ideas no prevalezca, pues esto afecta la objetividad y el posible carácter científico del análisis”.[51]  Retoma una importante referencia a Federico Engels  quien advierte que el método materialista no es un a priori, un patrón determinado, sino que debe seguirse el hilo histórico, pues de no ser así se convierte en lo contrario de lo que el materialismo histórico propone.

5) “La filosofía en América latina no sólo ha desempeñado el papel de comprensión de su respectiva época, sino de instrumento de toma de conciencia para la actuación práctica”.[52] No se trataría tanto de construir poderosos sistemas especulativos, sino de contribuir a la comprensión de las necesidades sociopolíticas en cada momento histórico. Guadarrama agrega que hay tendencias que pretenden desideologizar la filosofía y, por ende, en convertirla en una torre de marfil aislada de las inquietudes sociales del país y la época en los que se desarrolla.

6). Más importante que la originalidad, o el carácter pionero de una idea, considera es la autenticidad[53] del pensamiento, pues:  “En la historia universal una filosofía ha sido original y auténtica cuando no ha planteado simplemente ideas nuevas, sino cuando estas se han correspondido con la exigencias históricas de su momento en los diferentes planos, esto es, sociopolítico, económico, ideológico, científico”.[54] En muchos casos la filosofía moderna respondió a la realidad del auge del capitalismo; a su juicio, en cambio, algunas filosofías contemporáneas parecieran retraerse en meros sistemas especulativos sin contacto con la realidad histórica. “El proceso de profundización de la contradicción fundamental entre el capitalismo y el socialismo se ha reflejado directa o indirectamente en el pretendido apartidismo, o neutralidad ideológica, que se ha puesto de manifiesto en algunos propugnadores de una filosofía latinoamericana”.[55]

7) Coherente con la tesis anterior, Guadarrama  critica de forma severa la posición de determinados investigadores que no reconocen la existencia de vida  filosófica en Latinoamérica. Un ejemplo es el estudio de Manfred Kempf Mercado, quien subestima las posibilidades intelectuales de los latinoamericanos.[56]

8). La filosofía es inseparable de la ideología, por lo que al respecto destaca el criterio de Leopoldo Zea quien “No se lamenta, como otros, de la propensión ideológica del pensamiento filosófico latinoamericano, a la vez que, con razón, indica el sustrato ideológico de todos los sistemas filosóficos de la humanidad”.[57] Explica la razón de ser de esta inclinación ideológica de la filosofía latinoamericana. “Si la filosofía latinoamericana ha inclinado siempre la balanza hacia el lado de la ideología en detrimento del aspecto científico ha sido porque las condiciones históricas han favorecido tal inclinación; no es por una simple cuestión vocacional o temperamental, como en ocasiones algunos investigadores del tema pretenden atribuirle”.[58] Y luego abunda en este carácter ideológico de la filosofía. “La historia de la filosofía muestra cómo las grandes preocupaciones sociopolíticas han abundado más en los periodos y en los lugares en que más transformaciones sociales han requerido”.[59]

9) La ideología es un componente de toda filosofía, pues a su juicio:  “Por ideología se considera un conjunto de ideas que pueden constituirse en creencias, valoraciones y opiniones comúnmente aceptadas y que articuladas integralmente pretenden fundamentar las concepciones teóricas de algún sujeto social (clase, grupo, Estado, país, Iglesia, partido, etc.) con el objetivo de validar algún proyecto, bien de permanencia, o de subversión de un orden socioeconómico y político, lo cual presupone a la vez una determinada actitud ética ante la relación hombre-hombre y hombre naturaleza”.[60] Coincide con Frederick Jameson para quien el concepto de ideología no tiene que ser necesariamente negativo o peyorativo, pues no siempre está divorciada de la verdad. Asimismo, la ideología no implica por necesidad que esté opuesta a la ciencia. El componente ideológico de la filosofía tampoco tiene que ser considerado como falsa conciencia. Sin duda en algunas circunstancias la ideología puede comportarse como falsa conciencia, o conciencia invertida de la realidad, como consideraron Marx y Engels, pero ello no implica que siempre sea así.

Guadarrama caracteriza la filosofía latinoamericana por el humanismo, que en algunos de sus más auténticos representantes se la debe considerar práctico[61], la búsqueda de emancipación y la crítica contrahegemónica. En varias de sus obras hay una amplia referencia tanto al humanismo universal como al latinoamericano. De hecho, también al humanismo oriental, pues alude a la China y la India, y al humanismo ínsito en el pensamiento de los pueblos originarios. “El mito también fue en la América cuna de la reflexión filosófica”. [62] Se refiere al Pop Vuh cuando destaca la idea que aparece en dicho documento cuando expresa: “Ni habría gloria ni grandeza en nuestra creación y formación hasta que exista la criatura humana, el hombre formado”. [63] El ser humano será el fruto más logrado de la formación del mundo.

Entre los mayas también destaca el valor del ser humano y  rememora la siguiente expresión: “Fue dueño de mandar en todas las fuerzas que se ven y en las que no se ven. Los cuatro mundos que hay dentro de este mundo le obedecían, y era rey del agua y del aire, del fuego y de la tierra. Le fue dado gran saber y poder, que luego perdió”.[64] Al respecto concluye que: “Los principales valores exaltados por los pueblos aborígenes, y así se expresa a través de los mitos y leyendas, son: la abnegación ante el trabajo, la sabiduría, la valentía, el desinterés, el amor a la familia y a la comunidad, el respeto a lo ajeno y a las tradiciones, entre los más importantes”.[65]

José Martí propuso la necesidad de recobrar la continuidad de nuestra historia desde las culturas autóctonas; continuidad interrumpida por el proceso de conquista y colonización. “Con Guaicapuro, Paramaconi, con Anacaona, con Hatuey hemos de estar, y no con las llamas que los quemaron, ni con las cuerdas que los ataron, ni con los aceros que los degollaron, ni con los perros que los mordieron”. [66] Martí va descubriendo las culturas indígenas y se va compenetrando de ellas y de sus problemas, y aboga por la integración de los irredentos en un destino común.

Guadarrama toma en consideración también el humanismo del pensamiento oriental.  “Confucio prefiere hacer del ser humano el objeto de su saber antes que especular sobre el Universo”.  Considera que: “En la India prevaleció una concepción eminentemente dinámica del ser humano”. [67] El filósofo cubano señala que hay en Martí “una alta valoración de la profundidad de la filosofía de la India y China, los aportes africanos y, en especial, árabes, en la conformación de la cultura española y latinoamericana y su perplejidad ante los monumentos arquitectónicos de los aztecas y los mayas, y la profundidad cosmogónica y antropológica de sus concepciones”. [68]

Para el humanismo de Martí, el problema fundamental es “la dignidad plena del hombre”.  Su punto de partida es Cuba. El humanismo es una característica del pensamiento latinoamericano.  Martí creía en la bondad del ser humano.  Pero como comenta Guadarrama, esto no significa que Martí desconozca el lado oscuro de lo humano, que puede llegar hasta la bestialidad. La fiereza humana está ahí; no es posible desconocerla.

De todos modos, como explica Guadarrama: “Martí se caracterizó por justipreciar la naturaleza humana, sus potencialidades e imperfecciones”.[69] En carta a Ramón Emeterio Betances, “empeñado junto a él, en la independencia de Cuba y Puerto Rico, Martí escribe: “Los pueblos amigo mío, aunque desordenados e inconscientes, pueden más con el empuje de sus fieros sentimientos que la soberbia y el pecado de los hombres”. [70]

El humanismo martiano tiene una dimensión ético-política. Elevar el nivel de justicia es elevar el nivel educativo.  La educación como medio de salir de la esclavitud. El humanismo martiano, como todo humanismo, se orienta hacia el perfeccionamiento humano. Raúl Fornet Betancourt considera que para Martí “la filosofía debe ser transformadora de la dialéctica histórica de la liberación del hombre y la naturaleza”. [71] El humanismo de Martí guarda cierta analogía con lo que Carlos Marx denominó humanismo naturalista o naturalismo humanista. Martí no concibe al ser humano desligado de la naturaleza; y siempre percibe símbolos humanos en toda la naturaleza.

Guadarrama presenta a Martí muy ligado a su circunstancia cubana. “Su derecho de hombres es lo que buscan los cubanos con la independencia; y la independencia se ha de buscar entera con alma entera de hombres”.[72] El humanismo martiano no es mero patrimonio de los cubanos, sino de los latinoamericanos e incluso de todo el mundo. Es un humanismo cubano en sus raíces y universal en su amplitud y profundidad. “El pueblo de Martí ha sabido cultivar las raíces humanistas prácticas de lo mejor del pensamiento cubano y latinoamericano”. [73] Roberto Fernández Retamar percibe bien la temprana vocación tercermundista de Martí, pues con todos los pobres de la tierra es necesario el compromiso humanista, libertario e igualitario.

La idea de un humanismo universal se fragua en el renacimiento europeo, que se proponía rescatar la dignidad humana, por ello se presentaba como una “fe en los valores humanos hechos por el hombre”.[74]  A su juicio el humanismo no es homogéneo, aunque se propone defender al ser humano como valor fundamental de todo lo existente. Guadarrama fundamenta el «humanismo práctico»[75] de Martí, que necesita también de la teoría. Bien dijo Einstein que no hay nada más práctico que una buena teoría.  Sin teoría revolucionaria no hay práctica revolucionaria. O para expresarlo con las bellas palabras de Martí: “Pensar es servir”.

Guadarrama considera que es en el contexto de la polémica entre Fray Bartolomé de las Casas —defensor de la condición humana de los indios basado en una antropología humanista—  contra Ginés de Sepúlveda cuando se desarrollaron originariamente las discusiones de la filosofía en Nuestra América. A su juicio la escolástica latinoamericana se caracterizó por una profunda dimensión humanista, por lo que cuando los humanistas del siglo XVIII, como Francisco Javier Clavijero, exaltaron en los indios el amor al trabajo, a la verdad, la modestia y la honestidad, contribuían a preparar el terreno ideológico para la emancipación política que ya se gestaba como intento por recuperar la dignidad estropeada por la dominación colonial. La defensa de la humanidad de los pueblos originarios constituyó una significativa labor pues hubo sectores criollos que trataron y lograron marginarlos.

Como en Marx también en Martí se puso de manifiesto una forma de  humanismo práctico, pues en ambos casos con un profundo vínculo entre la ética y la política. En el caso de Martí se trata especialmente de un humanismo latinoamericano. “Martí culminaba de manera ejemplar el ciclo de los próceres independentistas que desde inicios del siglo XIX no solo habían luchado por lograr la soberanía de estos pueblos respecto al yugo colonial peninsular, sino también por alcanzar formas superiores de dignidad humana, justicia y derechos humanos”. [76]

Guadarrama sugiere, con mucha razón, que no se  debe encasillar el pensamiento martiano en ninguno de los ismos conocidos.  Martí constituye la cúspide del humanismo cubano que se inicia con Félix Varela, pues “Si logra sugerir algunas formas, vías e instrumentos para conseguir la eliminación de tales expresiones de enajenación y, ante todo, cuando el que lo propugna pone como ejemplo su revolucionaria actividad personal para alcanzar lo que propugna, como se puede apreciar en el Héroe nacional cubano”.[77]

El pensamiento independentista latinoamericano según Guadarrama fue en esencia humanista y defensor de los derechos humanos y la justicia social[78] y esto se revela en José Martí quien se propuso continuar la obra de Simón Bolívar en su enorme esfuerzo por la emancipación de nuestros pueblos. Para el libertador mientras hubiese en América una nación esclava peligraría la libertad de todas. Además sabía que la independencia no era suficiente, sino que era necesaria la abolición de la esclavitud y la plena incorporación del indio a la sociedad y al trabajo libre, por lo que sostenía: “ya todos los que piensan han aprendido cuáles son los derechos de los hombres y cuáles sus deberes”.[79] La naturaleza, prosigue el Libertador, nos dota de un impulso hacia la libertad, que constituye un alimento suculento, pero de difícil digestión. Martí y Bolívar veían en la educación una necesidad para el cultivo y desarrollo de la libertad. En ambos casos, considera Guadarrama, “como en todo revolucionario hay siempre una dosis de utopía”.[80]

También dedica atención a Miguel Hidalgo, quien propugnó por la abolición de la esclavitud y el reparto de la tierra en beneficio de los indígenas, así como a  José María Morelos quien reivindicaba la dignidad de los más humildes por lo que  unió la lucha independentista con el ataque a los latifundistas, proponiendo una reforma agraria. En el caso de Argentina, valora del ideario emancipador de Mariano Moreno, quien se propuso nacionalizar los yacimientos mineros. Del mismo modo enaltece la labor del ecuatoriano Juan Montalvo quien defendió la emancipación mental y cultural de la América Latina. A juicio de Guadarrama la Ilustración latinoamericana constituyó un movimiento humanista como  observa en el cubano Félix Varela, en el ecuatoriano Eugenio de Santa Cruz y Espejo o en el mexicano Benito Díaz de Gamarra. Al respecto agrega: “Fue esa simiente ilustrada que dejaron Simón Rodríguez y Andrés Bello en Bolívar, quien tenía plena confianza en la voluntad humana, por adversos que fuesen las situaciones de su batalla perenne”.[81]

Guadarrama estima en alto grado también al humanismo de Hostos quien tuvo una actitud y un pensamiento independentista y revolucionario con cierta inspiración positivista[82] y krausista.  En Hostos como en Martí hay una voluntad de armonía con el mundo y con nosotros mismos. Tanto en Martí como en Hostos, como en Comte, hay una especie de divinización del hombre. Escribe Martí: “Hay un Dios, el Hombre”.[83] De igual modo y no menos importante, tanto Hostos como Martí defendieron los derechos de la mujer, y especialmente el derecho a la educación. Escribe Hostos: “Ley eterna de la naturaleza es la igualdad moral del hombre y la mujer, porque la mujer como el hombre es obrero de la vida, porque para desempeñar ese augusto ministerio, ella como él está dotada de facultades creadoras que completan su formación”. [84] Y Martí alude también al hecho fundamental según el cual a la mujer no le falta “capacidad alguna que posee el hombre”.[85] Y en una nueva República la mujer ha de estar y puede estar a la altura de la Nación. “Ni puede Patria dejar de advertir que las campañas de los pueblos solo son débiles, cuando en ellas no se alista el corazón de la mujer; pero cuando la mujer se estremece y ayuda, cuando la mujer tímida y quieta en su natural, anima y aplaude, cuando la mujer culta y virtuosa urge la obra con la miel del cariño- la obra es invencible”. [86]

Guadarrama percibe el humanismo también en el positivismo latinoamericano, como lo aprecia en Hostos, en el argentino José Ingenieros y en el pensamiento de Varona[87], quien contribuyó a un proyecto ético y humanista liberador, desalienador, sembrando la confianza en los seres humanos, confianza en sus autónomas capacidades transformadoras y de superación moral, pues la eticidad humana depende de su sociabilidad. De ahí que la base de la ética sea la solidaridad. Ingenieros destaca que promovió una ética contra “el hombre mediocre”, y fundamentó la enseñanza moral en elevados ideales éticos. En el casi del uruguayo José Enrique Rodó señala con agrado su crítica a la nordomanía de algunos de los pensadores positivistas que subestimaban cultura latinoamericana y destaca su defensa de una ética de superación personal y el élan de perfección humana.

Pablo Guadarrama considera que “El humanismo en el pensamiento latinoamericano se ha hecho más patente cuando las circunstancias históricas lo han demandado”.[88] Así en el caso de Martí el humanismo latinoamericano adquiere una dimensión mucho más concreta “pues va por la dignificación de los pobres de la tierra”.[89] La fuerza humanizadora está en el mismo ser humano y no en una fuerza superior o divina. El humanismo práctico de Martí lo considera como concreto, histórico y contextual al plantear, al igual que Bolívar, que los pueblos deben considerarse como son, no como deben ser.  A su juicio de las necesidades de los pueblos surgen personalidades como Bolívar, San Martín, Hidalgo, etc.

Antonio Caso, Carlos Vaz Ferreira y Alejandro Korn quienes cuestionaron el positivismo de las generaciones anteriores han sido objeto también del filósofo cubano al señalar que  dieron continuidad a la trayectoria humanista del pensamiento latinoamericano. Del mismo modo que Samuel Ramos quien plantearía la necesidad de un nuevo humanismo. En Alejandro Korn destaca su humanismo desde su idea de la libertad creadora. En Antonio Caso valora su cuestionamiento sobre la fascinación con la técnica en el hombre moderno, ya que consideraba que el ser humano es víctima de sus conquistas tecnológicas. En ese mismo sentido Horacio Cerutti Guldberg considera que Leopoldo Zea enjuició el humanismo elitista. Por su parte el nicaragüense Alejandro Serrano Caldera plantea que la civilización actual concede más importancia a las cosas que al ser humano, pues hoy nos domina la técnica. Esta es también la idea del venezolano Ernesto Mayz Vallenilla, quien considera la técnica como voluntad de poder. Guadarrama valora también al filósofo argentino Arturo Andrés Roig, como  historiador de las ideas latinoamericanas, y para quien en el pensamiento latinoamericano hay un humanismo que es la fuente de una filosofía de y para la liberación. A su juicio Roig invita a buscar en las ideas del pasado las raíces humanistas y desalienadoras que deben fructificar en el presente.

En la misma línea del humanismo, se encuentra la obra de Pablo Guadarrama: Democracia y derechos humanos, visión humanista desde América Latina, que es sin duda la obra más sistemática del filósofo cubano. Los temas ejes de su filosofía se reúnen aquí en síntesis armoniosa: el humanismo, el marxismo liberador y el latinoamericanismo.

La idea que acabamos de comprobar en sus estudios sobre el humanismo según la cual éste hay que investigarlo no solo en el mundo occidental sino en todas sus manifestaciones en las más variadas culturas que pueblan el planeta Tierra, se encuentra muy bien ejemplificada en este nuevo estudio, donde la democracia y los derechos humanos son reconocidos en Oriente y en Occidente, en las culturas amerindias y en el pensamiento latinoamericano. Los incas, por ejemplos, al morir el rey se reunían y elegían al más capaz, que no necesariamente tenía que ser familia del anterior. Los pueblos germánicos tenían también sus asambleas de pueblo.

Para Guadarrama los derechos humanos no se fundamentan en el iusnaturalismo como es común, pues la idea de una naturaleza humana fija es problemática; considera, más bien que tanto los derechos humanos como la democracia son conquistas históricas resultado de luchas incesantes.  “La igualdad social posible no se desarrolla por sí misma por ley natural, sino que depende de la acción humana y, en especial, de la voluntad de pueblos y gobiernos que traten de conquistarla, aunque sea una utopía concreta nunca alcanzable del todo, como la línea del horizonte, pero que cuando se camina hacia ella, siempre se avanza algo en su realización”.[90]

Advierte que muchas veces no se identifica la presencia de la democracia y los derechos humanos en culturas no occidentales porque no se aprecia la oralidad en que ellas se expresan, y los investigadores se atienen solo a lo que está presente en la escritura. Por eso se puede decir, que la idea de los derechos humanos es universal, aunque, como la democracia, haya recibido expresiones diferentes en culturas distintas.

¿Qué propone se debe entender por democracia? “La democracia es aquella que posibilita que todos los hombres participen realmente del gobierno de manera activa e igualitaria o al menos equitativamente, cooperando con el reconocimiento, respeto tutela y promoción de los derechos humanos”. [91]

El marxismo.

Guadarrama ha sustentado la actualidad de la filosofía marxista más allá de la crisis del socialismo[92] experimentada en las pasadas décadas finiseculares. Desde esta perspectiva ha estudiado y cuestionado el posmodernismo, pues este novel movimiento tiende a obliterar los valores de igualdad y fraternidad, y a sembrar una profunda desconfianza en las identidades culturales y nacionales.

También se ha ocupado de estudiar el pensamiento socialista[93] y el marxismo latinoamericano[94], especialmente en José Carlos Mariátegui, Aníbal Ponce, Julio Antonio Mella, Juan Marinello, José Revueltas, Ernesto Che Guevara, Antonio García Nosa, Estanislao Zuleta, entre otros. 

En cuanto a la crisis del socialismo, sostiene que fue un cierto modelo de socialismo el que fracasó, pero no toda forma de socialismo. “Guadarrama ve las causas del fracaso por una parte en la insuficiente elaboración teórica marxista que no puede sostener y encausar el cambio socialista, aunque en la misma medida no se tomaron en consideración plenamente los resultados de la misma. Guadarrama anota que la experiencia de la crisis del socialismo demuestra que toda teoría guarda una estrecha relación entre sus etapas de desarrollo y las realizaciones que de ellas emanen”. [95]

A su juicio el socialismo es un ideal trascendental que responde a las preguntas kantianas sobre lo que puedo conocer, debo hacer y me es permitido esperar. Defiende la cientificidad de las explicaciones marxistas del desarrollo de la sociedad; sostiene también la importancia de la práctica en los procesos de conocimiento.

Finalmente, destaca el papel de los mecanismos de enajenación en las sociedades capitalistas. La expresión humanismo desalienador o liberador es precisamente el criterio que utiliza para su valoración del carácter humanista de este o aquél pensador. El paradigma de ese humanismo desalienador o liberador lo encuentra en Karl Marx.

Al inicio del tomo primero del Pensamiento Filosófico Latinoamericano adelanta un estudio sobre la alienación en Hegel y luego en Marx. “Todo lo que planteó Marx desde un inicio fue revelar los mecanismos reales de la enajenación humana, precisamente para superarlos de forma práctica, revolucionaria. Y para alcanzar esa labor lo primero que tuvo Marx que hacer fue comprender las limitaciones de la concepción de la enajenación, en sus antecesores”.[96] No hay que limitar la liberación humana de que habla Marx solo a la clase obrera, esto sería nefasto. “Su idea fue realmente comenzar la emancipación humana por el sector más urgido, a diferencia de los moralistas abstractos”.[97] Preguntémonos ahora qué se entiende por alienación. “Es en el trabajo humano donde Marx observará en su plenitud la enajenación. Allí distinguirá, a diferencia de Hegel, la objetivación que es consustancial con todo trabajo, de la enajenación propiamente dicha que considerará inherente solo a determinadas formas históricas de producción”.[98]

El filósofo cubano reconoce que hay múltiples formas en que se manifiesta la enajenación. La propiedad privada no es la única fuente de enajenación. Para Marx la enajenación es enajenación de la esencia humana. Refiriéndose al pensamiento de Guadarrama, escribe Alejandro Serrano: “La alienación deshumaniza porque confisca y destruye la libertad humana que es condición fundamental de humanidad, sea mediante la esclavitud, la represión del poder político, o sea mediante el sistema económico que se basa en el trabajo enajenado que excluye el trabajo libre en que se realiza la condición humana”. [99]

Asimismo, ha defendido el marxismo de los ataques frecuentes que se le han hecho después de la caída del socialismo real. Sobre este aspecto puede verse su libro. Humanismo, marxismo, y posmodernidad, Premio de la Crítica del Instituto Cubano del Libro en 1998.  Desde el estructuralismo, incluyendo al marxista Louis Althousser, y el posmodernismo se ha propagado el antihumanismo. Naturalmente Guadarrama convencido humanista no podía aceptar tales corrientes de pensamiento por novedosas que parezcan.

Sobre su posición de defender el socialismo como pensamiento alternativo escribe Hugo Biagini: “Pablo Guadarrama, durante su magisterio por la sede central de la Universidad Pedagógica y Tecnológica colombiana en un precursor ensayo –documentado y concluyente- sobre las alternativas emancipadoras ante el arrasamiento neoliberal, no dejó de alertar contra los prejuicios sectarios que intentan doblegar la realidad a las propias concepciones interpretativas”.[100] Biagini lo alinea con pensadores como el mexicano Pablo González Casanova y el portugués  Boaventura De Sousa Santos.

Epistemología.

También desde la epistemología Guadarrama argumenta la validez de la dialéctica materialista, que no se debe confundir con el materialismo dialéctico propagado bajo el estalinismo. Somete a juicio crítico los fundamentales tipos de reduccionismos epistemológicos. El materialismo, a su juicio, si no presupone la dialéctica se torna reduccionista. La dialéctica no debe ser idealista como en el caso de Hegel, pues el idealismo es un reduccionismo al pretender explicarlo todo a partir de la idea. Bien consideró Marx que es necesario valorar adecuadamente el núcleo racional de la dialéctica. “Legó una recomendación metodológica que en la actualidad sigue siendo válida. La investigación científica se debe emprender desde el nivel más alto de desarrollo de un fenómeno, para comprender mejor las etapas que le antecedieron, y de  ese modo el rigor lógico se impondrá al método histórico, aun cuando se haya comenzado desde sus primeras manifestaciones”.[101]

Marx fundamenta una ciencia crítica cuyo objeto es el estudio de la sociedad y de la historia pero también es un revolucionario que nos hace tomar conciencia crítica de la distorsión que ese mundo capitalista crea en nosotros (burgueses o proletarios) y de la necesidad de una lucha para superar los liberalismos y neoliberalismos que hoy agobian el planeta.

En su libro de epistemología, Guadarrama recorre las más diversas teorías de la ciencia y del conocimiento desde una perspectiva compleja, dialéctica y holística. No hay escepticismo en su perspectiva, aunque la duda sea un momento del proceso cognoscitivo. Hay una confianza en la racionalidad humana, en la inteligencia, en el conocimiento y en la verdad objetiva. Los ataques a la razón, como en el posmodernismo hacen correr un peligro incluso para la supervivencia humana.

En brevísima síntesis, la filosofía de Pablo Guadarrama se caracteriza por la defensa de un marxismo crítico y humanista, es decir, como todo auténtico humanismo, liberador, cuestionador de todas las enajenaciones humanas para posibilitar el pleno desarrollo de la condición humana de cada persona. El socialismo en cuanto humanista debe ser, según él, la forma más auténtica de democracia y de realización de los derechos humanos a través de la lucha por la conquista de esos ideales. Los derechos humanos son universales, aunque reciben expresión diferenciada en cada cultura. El pensamiento de José Martí en toda su potencia humanista, liberadora y democrática se integra plenamente en su filosofía.

Pablo Guadarrama, filósofo latinoamericano, no se ancla en un fácil particularismo, sino que desde nuestras luchas emancipadoras ha sabido escrutar en toda la historia mundial la universalidad de los derechos humanos, el humanismo, la autenticidad de la cultura, las posibilidades y límites de la condición  y las diferentes formas de democracia. Su pasión por el estudio del pensamiento filosófico y político[102] latinoamericano no es un particularismo chovinista, sino la justa reivindicación de que el pensamiento crítico y liberador no es monopolio de ningún pueblo o nación, ni siquiera de Occidente. La filosofía ha hecho presencia en Latinoamérica y el Caribe, como lo ha hecho en la India, en la China y en Occidente.

 

Notas


[1] Profesor Emérito de la Universidad de Puerto Rico.

[2] Sánchez Ángel, Ricardo. “Semblanza intelectual de Pablo Guadarrama”, Cultura Latinoamericana, Bogotá, Universidad Católica de Colombia, volumen 19, número 1, enero-junio, 2014, p. 64.

[3] Véase: Guadarrama, Pablo. “Descubrir el humanismo en la historia de la filosofía en América Latina”, Cultura Latinoamericana, Bogotá, Universidad Católica de Colombia, volumen 19, número 1, enero-junio, 2014, p. 209.

[4] Idem, p. 220.

[5] Puede verse mi comentario a este libro en: “La cultura como dialéctica entre lo universal y lo particular”, Cultura Latinoamericana, Bogotá, Universidad Católica de Colombia, volumen 19, número 1, enero-junio, 2014.

[6] Véase: Guadarrama, Pablo. “Humanismo y autenticidad en el pensamiento filosófico latinoamericano”. Anales del Seminario de Historia de la Filosofía, Universidad Complutense de Madrid. Madrid.  2004, # 21 pp. 169-183,
 

[7] Véase: Guadarrama, Pablo. “Razones del positivismo y el antipositivismo sui generis en América Latina”. Cuadernos americanos.  Universidad Nacional Autónoma de México. México. D.F 2011. Año XXV. Vol. 3, n 137 p. 125-149.
 

[8] Véase: Guadarrama, Pablo. Positivismo y antipositivismo en América Latina. Editorial Ciencias Sociales. La Habana. 2004.

[9] Zea, Leopoldo. “El humanismo de Pablo Guadarrama”. El Excelsior. México. DF. Domingo 30 de noviembre de 2003. p. 2; Cultura latinoamericana. Revista de estudios interculturales. Universidad Católica de Colombia—Universidad de Salerno. Planeta. Bogotá. Enero-junio 2015. V. 21. N. 1. pp. 219-221.

[10] Véase: Guadarrama, Pablo. “Desafíos culturales de la globalización”.  IX Congreso de la Federación Internacional de Estudios sobre América Latina y el Caribe. Universidad de Osaka. 23-27 de septiembre de 2003.
 

[11]  Valdés García, Félix. “La historia es un profeta con la mirada vuelta hacia atrás. la tradición humanista y los estudios de pensamiento latinoamericano en la Universidad Central “Martha Abreu” de Las Villas (1952-1999)”. Cultura latinoamericana. Revista de estudios interculturales. Universidad Católica de Colombia--Fondazione I.S.L.A per gli Studi Latinoamericani, Salerno-Bogotá. Planeta. Bogotá. enero-junio 2019. V. I. N. 29. pp 240-263.
 

[12] Véase: Guadarrama, Pablo. “Democracia y los derechos humanos en los pueblos originarios de América”. Cuadernos Americanos.  UNAM. México. 2014. N. 149. pp. 135-147.

[15] Rizo Cruz, Ricardo “Reseña. Para qué sirve la epistemología a un investigador y a un profesor”. De Pablo Guadarrama González. Iconos. FLACSO. Ecuador. # 64. Mayo 2019
 

[16] Véase: Guadarrama, Pablo. “Transitar por el el humanismo en la historia de la filosofía en América Latina Cultura latinoamericana. Revista de estudios interculturales.  Universidad Católica de Colombia--Fondazione I.S.L.A per gli Studi Latinoamericani, Salerno-Bogotá. Planeta. Bogotá. Julio-diciembre 2014. V. 20. N. 2. pp. 321-349.

[17] Véase: Guadarrama, Pablo. Marxismo  y antimarxismo en América Latina. Universidad INCCA de Colombia. Bogotá. l990; Ediciones El  Caballito. México-Editora Política. La Habana.  México DF 1994; El perro y la rana. Tomo I y II. Caracas. 2015; Editorial Ciencias Sociales. La Habana. 2018.

[18]  Saladino, Alberto. “Pablo Guadarrama, historiador de la filosofía latinoamericana”, Cultura latinoamericana, Volumen 19, Número 1, enero-junio de 2014, p. 27.
 

[19]  Véase: Guadarrama, Pablo. “Principales etapas y rasgos de la filosofía en Cuba” Filosofía y sociedad. Editorial Félix Varela. La Habana. 2005; Cuadernos de Filosofía Latinoamericana. Universidad de Santo Tomás. Bogotá. 2009.  Vol. 30, No. 100. pp.59-96.
 

[20] Véase: Guadarrama, Pablo y Rojas, Miguel. Directores de colectivo de autores. El pensamiento filosófico en Cuba.  Siglo XX. (1900-1960). Universidad Autónoma del Estado de México. 1995; Editorial Félix Varela. La Habana. 1998. Editorial Pueblo y Educación. La Habana. 2002 y 2018. 

[21] Véase: Guadarrama, Pablo. Pensamiento filosófico latinoamericano: Humanismo vs. Alienación. Editorial El Perro y la Rana. Ministerio de Cultura. República Bolivariana de Venezuela. Caracas. Tomo I, II y III.  2008.

[22] Buch Sánchez, Rita María. “Perfil de Pablo Guadarrama”, Cultura Latinoamericana, Bogotá, Universidad Católica de Colombia, Volumen 19, Número 1, enero-junio 2014, pp. 95-96.

[23]      Véase: Guadarrama, Pablo e Domenico Maddaloni Le origini della sociología in America Latina. Eugenio María de Hostos ed Enrique José Varona. Ipermedium libri. Salerno. 2016.

[24] Véase: Guadarrama, Pablo. Filosofia e filosofia sin mas. Filosofia, cultura e politica in Ispanoamerica.Introduzione, traduzione e note critiche.Scocozza, Giovanna y Coluciello, Maria Rosaria  Guida Editori. Napoli. 2019.

[25] Véase: Rojas Osorio, Carlos “Pablo Guadarrama: Filosofia politica e umanesimo in America Latina”
 

[26]  Véase: Endrizzi, Dimitri. “Pablo Guadarrama González. Filosofia Politica: Umanesimo in America Latina”. Guida Editori, Napoli, 2018, Altre Modernitá. N. 21 Maggio. 2019. p. 374-378. https://riviste.unimi.it/index.php/AMonline/article/view/11703/10998

[27] Véase: Guadarrama, Pablo. Huellas del filosofar en Latinoamérica y Colombia. Universidad de Santo Tomas. Bogotá. 2017.  http://cecies.org/imagenes/edicion_685.pdf

[28]  Buch Sánchez, Rita María. “Perfil de Pablo Guadarrama”, Cultura Latinoamericana, Bogotá, Universidad Católica de Colombia, Volumen 19, Número 1, enero-junio 2014, p. 92. https://editorial.ucatolica.edu.co/index.php/RevClat/article/view/1662/1541 

[29] Véase: “El pensamiento latinoamericano del siglo XX ante la condición humana”. https://www.ensayistas.org/critica/generales/C-H/

[30] Guadarrama, Pablo, “Introducción a la condición humana” https://bioethics.miami.edu/_assets/pdf/international/ethics-in-cuba/interviews-papers-and-other-documents/condicion-humana.pdf

[32] Véase: Guadarrama, Pablo. ‘’Enrique José Varona ante la condición humana’’ Cuyo. Anuario de Filosofía Argentina y Americana. Instituto de Filosofía Argentina y Americana. Mendoza. Vol 19-19. año 2001-2002. p. p. 13-38.

[33]  Véase: Guadarrama, Pablo. “¿Para qué filosofar?”. http://www.filosofia.org/mon/cub/dt021.htm
 

[34] Véase: Guadarrama, Pablo. “La filosofía y la política en tiempos de globalización”. En Memorias del   I Foro Internacional de Filosofía de Venezuela. Caracas. 5-12 de julio 2005.p. 239-254; Revista Cubana de Filosofía. Edición Digital. No. 4. Septiembre - Enero 2006.

[35] Guadarrama. Pablo. Democracia y derechos humanos: visión humanista desde América Latina, Bogotá, Taurus Penguin-House, 2016, T. I, p. 25.

[36] Idem. p. 25.

[37] Ibidem.

[38]Una posible definición integradora debe considerarla como el grado de dominación por el hombre de las condiciones de  vida de su ser, de su  modo histórico concreto de existencia, lo cual implica de igual modo el control sobre su conciencia y toda su actividad espiritual, posibilitándole mayor grado de libertad y beneficio a su comunidad”. “Cultura”. Guadarrama. Pablo. Diccionario del pensamiento alternativo. Hugo E. Biagini y Arturo A. Roig. (Directores). UBA. Buenos Aires, 2009. p. 140.

[39] Guadarrama, Pablo. Pensamiento filosófico latinoamericano, Bogotá, Universidad de Salerno-Universidad Católica de Colombia-Planeta, 2012, vol. I., p. 101.

[40] Guadarrama, Pablo. Huellas del filosofar en Latinoamérica y Colombia, Biblioteca Colombiana de Filosofía, Universidad Santo Tomás, Bogotá. 2017, p. 43.

[41] Idem., p. 47.

[42] Idem., p. 45.

[43] Idem., p. 59.

[44] Guadarrama, Pablo. Democracia y derechos humanos, visión humanista desde América Latina. Ed. Ct. 2016, vol. I., p. 74.

 [45] Guadarrama, Pablo. Pensamiento filosófico latinoamericano. Humanismo, método e historia, Universidad de Salerno-Universidad Católica de Colombia-Planeta, 2012, vol. I., p. 71.

[46] Idem., p. 71.

[47] Ibidem.
 

[48] Véase: Guadarrama, Pablo “El pensamiento político de los pueblos originarios de América sobre el poder”. Cuadernos Americanos. Universidad Nacional Autónoma de México. México.  2019. N.170. Vol. 4, pp. 1-31.   http://www.cialc.unam.mx/cuadamer/textos/ca170-71.pdf

[49] Guadarrama, Pablo. Pensamiento filosófico latinoamericano. Humanismo, método e historia, edic. cit., vol. I., p. 71. p. 72.

[50] Idem., p. 75.

[51] Idem., p. 74.

[52] Idem., p. 76.

[53]El grado  de autenticidad no debe ser  confundido  con formas de originalidad, pues lo determinante en la valoración  de un   acontecimiento   cultural  no  es  tanto   su   novedad   o irrepetibilidad, sino su plena validez.  Siempre que el hombre domina sus condiciones de existencia lo hace  de  forma específica y en  una  situación  espacio-temporal dada.  En  tanto no se conozcan estas circunstancias  y  no  sean valoradas por otros hombres, tal anonimato no le permite  participar de forma adecuada en la universalidad. A partir del momento que  se  produce  la comunicación entre  hombres  con  diferentes formas específicas de cultura, esta comienza a dar pasos cada vez más firmes hacia la universalidad. La historia se encarga después de  ir  depurando  aquellos elementos que no son  dignos  de  ser asimilados   y "eternizados". Solo aquello que trasciende  a  los tiempos  y  los espacios es lo que más tarde es  reconocido  como clásico en la cultura, independientemente de la región o la época de donde provenga”. “Autenticidad”. Guadarrama, Pablo. Diccionario del pensamiento alternativo. Hugo E. Biagini y Arturo A. Roig (Directores). UBA. Buenos Aires, 2009. pp. 58

[54] Guadarrama, Pablo. Pensamiento filosófico latinoamericano. Humanismo, método e historia, edic. cit., vol. I.p. 80.

[55] Idem., p. 86.

[56] Idem., p. 93.

[57] Idem., p. 97.

[58] Ibidem.

[59] Ibidem.
 

[60]  Guadarrama, Pablo. “La funcional interrelación epistemológica e ideológica entre  filosofía, ética   y política”. En Jaime Alberto Ángel Álvarez. (Coordinador).  Aportes para una filosofía del sujeto, el derecho y el poder. Universidad Libre.  Bogotá. 2012. p. 221

[61] “Por humanismo práctico ─término utilizado por Marx en sus trabajos tempranos como La sagrada familia  y los Manuscritos económicos y filosóficos de 1844 así como los de  humanismo concreto, humanismo positivo y humanismo culto que diferenciaba del  humanismo real de Feuerbach─, entendemos una postura de compromiso activo, militante y arriesgado con la defensa de la dignidad de determinados grupos humanos, que se diferencia del humanismo abstracto que se limita a simples declaraciones filantrópicas, que no trascienden más allá de cierta misericordia o postura piadosa ante indígenas, esclavos, siervos, proletarios, mujeres, niños, minusválidos, etc. Un humanismo práctico debe distanciarse del antropocentrismo que ha caracterizado generalmente a la cultura occidental y tomar en consideración la imprescindible interdependencia entre el hombre y la naturaleza”. Véase: Guadarrama, Pablo “Humanismo y marxismo”.  Marx Vive. IV.  Universidad Nacional de Colombia. Bogotá. 2006. p. 209. http://es.scribd.com/doc/90507863/Cmilo-v-C-El-Marxismo-Critico

[62]  Guadarrama, Pablo. Martí: humanismo práctico y latinoamericanista, Santa Clara, Capiro, 2015, p. 45.

[63] Idem. p. 45.

[64] Idem. p. 46.

[65] Idem. p. 85.

[66] Martí, José, Obras Completas.  Edición. citada, t. 22, p. 27.

[67] Guadarrama, Pablo.  Martí: humanismo práctico y latinoamericanista, Santa Clara, Capiro, 2015, p. 143.

[68] Idem., p. 293.

[69] Idem., p. 212.

[70] Martí, José. «Carta a Ramón Emeterio Betances», sin fecha, en OC, t. 8, p. 56.

[71] Fornet-Betancourt, Raúl. “Aproximaciones a José Martí,”Concordia, Internationale Zeitscrift für Philosophie, Aachen, 1998. No. 24, p. 87.

[72] Martí, José. «Con todos y para el bien de todos», discurso en el Liceo cubano, 26 de noviembre de 1891, en Obras escogidas, p. 81, Instituto Cubano del Libro, La Habana, 1968.

[73]  Guadarrama, Pablo. José Martí, humanismo práctico y latinoamericanista.  Edición citada, p. 276.

[74] Idem., p. 141.
 

[75] Guadarrama, Pablo.  “Humanismo práctico y el poder de las instituciones en la gestación del pensamiento político latinoamericano”. Utopía y Praxis Latinoamericana. Revista Internacional de Filosofía Iberoamericana y Teoría Social. Universidad del Zulia. Maracaibo. Venezuela. Vol 23. No.81   abril-junio 2018. p. 14.  https://zenodo.org/record/2253114#.X94QiNgzZPY

[76]Guadarrama, Pablo.  Martí: humanismo práctico y latinoamericanista, edi.cit. p. 15.

[77] Idem., p. 20-21.

[78] Véase: Guadarrama, Pablo.  “Pensamiento independentista latinoamericano, derechos humanos y justicia social”.  Criterio Jurídico Garantista. Revista de la Facultad de Derecho- Universidad Autónoma de Colombia. Año 2 N. 2.Enero-Junio2010.pp.178-205.

[79] Bolívar, Simón. Obras completas, Editorial Lex, La Habana, 1947. t. I, p. 160,

[80] Guadarrama, Pablo. José Martí, humanismo práctico y latinoamericanista.  Edición citada.  p. 122.

[81] Ibid., 54.

[82] Véase: Guadarrama, Pablo. “Hostos y el positivismo sui generis latinoamericano.” Revistas de Historia de la Educación Latinoamericana. Doctorado en Ciencias de la Educación. Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia. Tunja. 2004.  pp. 209-234.

[83] Martí, José. Obras Completas, La Habana, Editora Nacional, 1963-196.  t. 6, p. 226.

[84] Hostos, Eugenio María de. La educación científica de la mujer. En Yolanda Ricardo, Hostos y la mujer, , Publicaciones Gaviota, Río Piedras. 2011, p. 143.

[85] Martí, José, Obras completas, La Habana, Editora Nacional, 1963-1965, t. XI, p. 134-135.

[86] Idem, t. 5, p. 16-17.

[87]  Véase: Guadarrama, Pablo. Enrique José Varona. Balance de una vida y una obra. Editorial Ciencias Sociales. La Habana. 2020.

[88] Guadarrama, Pablo. José Martí, humanismo práctico y latinoamericanista.  Edición citada.  pp. 146.

[89] Ibid., p. 147

[90] Guadarrama, Pablo. Democracia y derechos humanos, Ed. cit., vol. I., p. 119.

[91] Ibid., vol. I., p. 228.

[92] Véase: Guadarrama, Pablo, Antinomias de la crisis del socialismo. Editora  Política.  La Habana. l992. http://biblioteca.filosofia.cu/php/export.php?format=htm&id=1373&view=1

[93] Véase: Guadarrama, Pablo. “El socialismo en el pensamiento latinoamericano: de la utopía abstracta a la utopía concreta” en Taller Bogotá. Septiembre 2007. # 19. p. 111-125. http://biblioteca.filosofia.cu/php/export.php?format=htm&id=2402&view=1

[94] Véase: Guadarrama, Pablo. “Situación actual del marxismo en América Latina”. Cuadernos Hispanoamericanos. Agencia Española de Colaboración AECI. Madrid. N. 627, sep. 2002, pp. 55-63.  http://biblioteca.filosofia.cu/php/export.php?format=htm&id=2554&view=1

[95]  Valdés, Félix y León del Río, Yohanka. “Pablo Guadarrama”, en Clara Alicia Jalif de Bertranou (Compiladora), El latinoamericanismo filosófico contemporáneo, Mendoza, Universidad del Cuyo, 2001, p. 111.

[96] Guadarrama, Pablo. Pensamiento filosófico latinoamericano, edición citada, 2012, vol. I, p. 47.

[97] Ibid., p. 49.

[98] Ibid., p. 50.

[99] Serrano Caldera, Alejandro. “Pablo Guadarrama y el pensamiento latinoamericano”, Cultura Latinoamericana, Bogotá, Universidad Católica, volumen 19, número 1, enero-junio, 2014, p. 126.

[100] Biagini, Hugo. “O democracia o neoliberalismo”, Cultura Latinoamericana, Bogotá, Universidad Católica, Volumen 19, número 1, enero-junio, 2014, p. 101.

[101]  Guadarrama, Pablo. La epistemología. ¿para qué le sirve a los investigadores y profesores?, Bogotá, Cooperativa del Maestro, 2018, p. 214.
 

[102] Véase: Guadarrama, Pablo. Pensamiento político latinoamericano. Cultura, paz y poder. Universitá degli Studi di Salerno-Universidad Católica de Colombia -Taurus-Peguin Random House. Bogotá. 2019.

Carlos Rojas Osorio
Profesor Emérito de la Universidad de Puerto Rico

 

© José Luis Gómez-Martínez
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