Leopoldo Zea

El Nuevo Mundo
en los retos del nuevo milenio

"A la memoria
de José Guilherme Merquior"

Una dolorosa, pero ya esperada noticia, llegó de los Estados Unidos y del Brasil: “Murió José Guilherme Merquior”. Un hombre aún joven, con una obra ya a cuestas y la promesa de muchas, venía sufriendo una penosa y dolorosa enfermedad que acabó venciéndolo. Para Cuadernos Americanos, y para mí en lo particular, ésta ha sido una noticia que deseábamos no llegara. Hacía apenas unos cuantos meses, Merquior había dejado la representación de su país, Brasil, en México, para hacerse cargo de la representación en la unesco. Sus amigos sentimos mucho este traslado, sabemos que él también lo sentía. Partió de México un hombre aparentemente sano; las dolencias empezaron en su nuevo puesto. Rápida, violentamente, el mal que sufría acabó venciéndolo. Habíamos perdido la cercanía de un amigo, pero de cualquier forma seguía cerca de nosotros. Ahora este amigo se ha ido definitivamente. Queda su obra, en especial para nosotros y para las revistas en las cuales colaboró como Cuadernos. Pero esto nunca será compensación alguna de una pérdida encarnada y viva.

A Merquior le conocí personalmente en el Coloquio que sobre la Historia y Cultura Latinoamericanas se realizó al finalizar el mes de noviembre de 1987, como preámbulo a la Reunión Cumbre de los presidentes de América Latina realizada en Acapulco en diciembre del mismo año. En el citado coloquio, realizado en el Anfiteatro Simón Bolívar de la unam, se me acercó Merquior identificándose como participante del encuentro y como nuevo embajador del Brasil en México. Allí empezó una amistad y con ella numerosos encuentros en los que gocé de la dinámica de una mente tan lúcida como lo fue la de este ilustre brasileño. A estos encuentros se sumó su generosa colaboración para Cuadernos Americanos, ahora a mi cargo. Todo está allí, el recuerdo de su vivacidad e inteligencia y la palabra estricta haciendo parte de la memoria de esta nuestra América por la que sentimos un afecto común. Milan Kundera ha hablado de la inmortalidad. La de quien queda en la memoria de los amigos y de quienes no lo han conocido personalmente pero gozan de los frutos de su inteligencia. Un consuelo insuficiente pues a la memoria faltará la presencia misma del que ha originado tal memoria. Queden estas breves palabras como homenaje en recuerdo de un amigo personal y de quienes no lo pudieron escuchar pero lo han leído en estas páginas de Cuadernos Americanos.

(Cuadernos Americanos núm. 25, 1991)

© Leopoldo Zea. El Nuevo Mundo en los retos del nuevo milenio.  Edición a cargo de Liliana Jiménez Ramírez, Septiembre 2003. La edición digital fue autorizada por el autor para el Proyecto Ensayo Hispánico y fue preparada por José Luis Gómez-Martínez. Se publica únicamente con fines educativos. Cualquier reproducción destinada a otros fines deberá obtener los permisos correspondientes.

 

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