Leopoldo Zea

El Nuevo Mundo
en los retos del nuevo milenio

"La parábola del elefante y la hormiga"

1.

Recientemente el Centro Coordinador y Difusor de Estudios Latinoamericanos (ccydel), realizó en Trinidad y Tobago la reunión de la Sociedad Latinoamericana de Estudios sobre América Latina y el Caribe (solar), donde los latinoamericanos reflexionan sobre sí mismos y discuten, del mismo modo que diversas instituciones latinoamericanistas internacionales piensan sobre ellos en la Federación Internacional de Estudios sobre América Latina y el Caribe (fiealc).

Trinidad y Tobago está formada por dos grandes islas dentro del sistema colonial británico que el almirante Horacio Nelson arrancó al dominio español y francés. Por esta razón es que se hablaba de América Latina y el Caribe: las gentes de Trinidad y Tobago no se consideran latinos, sino británicos, parte del Commonwealth.

2.

No eran parte de la América con la que tropezó Cristóbal Colón el 12 de octubre de 1492, bautizada por el cartógrafo Américo Vespucio con su nombre. Colón pensó que llegaba a la antesala del extremo oriente del Viejo Mundo, Asia y la Cuenca del Pacífico. Nunca se dio cuenta de que había tropezado con un Nuevo Mundo.

Por ello la reunión en Trinidad se tituló “El Caribe, antesala del Nuevo Mundo”. Este cambio permitió integrar el Caribe al Nuevo Continente, del que se sabe parte. Fue organizado el Congreso por Lancelot Cowie, cuyo nombre recuerda al caballero de la leyenda del Rey Arturo, el de la Mesa Redonda integradora del mundo anglosajón.

3.

La fuerza del colonialismo británico se hace patente de diversas formas, como su realismo, un actuar ajeno al romanticismo abstracto latino, propio del colonialismo español y francés, que por ello considera deben ser negados.

En esta región del Caribe, su himno recuerda al “Dios salve al Rey”. Pero aquí es un “Dios salve al gobernador”, que siempre actúa en nombre de la Gran Bretaña.

Hay desarrollo, pero también miseria, como en el resto del Caribe latino. Cuba, para superarla, hizo la Revolución social que encabeza Fidel Castro, enfrentando a Estados Unidos y no a España, que es parte de su identidad.

4.

Estados Unidos es de origen británico, pero no depende de la Gran Bretaña, pues ésta se ha transformado en su apéndice cuando la Guerra Fría elevó el poder de Estados Unidos. George W. Bush trata de recuperarse poniendo en marcha la tercera Guerra Mundial contra el terrorismo y una nueva Guerra Fría.

Estados Unidos es así el gran obstáculo a vencer por los pueblos que forman el Nuevo Mundo, multirracial y multicultural. En este sentido la región del Caribe formada por el Imperio Británico se encuentra, como éste, atada a Estados Unidos, con los que tendrá que enfrentarse si no se alinea. Es el caso de la región latina del Caribe, enfrentada pese a la amenaza brutal de exterminio con el que George W. Bush amenaza a los que no se someten.

5.

Esta amenaza fue realidad con George Bush, padre del actual presidente de Estados Unidos. Bush padre castigó zonas del Caribe como Panamá y Granada.

Amenaza que frustró Cuba y la Dominicana con la resistencia de su gente. Una resistencia que nuevamente se hace patente en Venezuela, cuna del “Libertador” Simón Bolívar. Resistencia encabezada por un militar bolivariano que sigue su ejemplo, Hugo Chávez. “El ejército debe estar al servicio de sus pueblos y no de los colonizadores”.

6.

La misma injerencia estadounidense, llevada a nivel mundial, originó la derrota del Coloso en las selvas asiáticas de Vietnam. Ejemplo que la Revolución Cubana recuerda cuando el Che Guevara dice: “Un Vietnam, muchos Vietnams”.

Resistencia que también se hace patente dentro de Estados Unidos. La de los marginados estadounidenses por su origen racial y cultural, cuyo cambio hizo posible el presidente Bill Clinton.

7.

Clinton, un presidente de origen wasp, blanco, anglosajón y puritano, pero que al terminar su triunfante segundo gobierno expresó: “Quiero que Estados Unidos sea la más grande Nación de la Tierra por la riqueza de su origen multirracial y multicultural”. Esto es, una Nación mestiza como lo es la totalidad del Nuevo Mundo.

La gente que emergió en Estados Unidos no está dispuesta a volver al pasado que le imponía la minoría wasp. Un estadounidense de origen mexicano le preguntaba a su madre: “¿Qué podré hacer para recuperar el territorio que perdimos en 1847”. Y ésta contesta: “¡Muy fácil hijo! ¡Muy fácil! ¡En la cama!”.

8.

Va a ser difícil, muy difícil para nuestros pueblos emerger. Los asiáticos y la gente del Pacífico lo han logrado junto con China, la India y Pakistán. No sólo han emergido económica y socialmente, sino poseen también las armas con las que el represor los amenaza.

Algo que parecía imposible se está logrando en África, encabezada con Nelson Mandela. En la Asia budista, su gente venció a Estados Unidos en Vietnam. También se suma el pueblo serbio, eslavo como quienes, junto a los varegos, formaron la Unión Soviética que ahora trata de reconstruirse.

A éstos se suman las gentes del Golfo Pérsico, cuya riqueza petrolera mantiene el dominio colonial en la región. Al que se enfrentan sin más armas que el propio cuerpo y se inmolan por la causa de un mundo más justo.

9.

Lucha difícil para nuestros pueblos, porque su control ha posibilitado la fuerza del que parece un Coloso. Un Coloso que se alarma cuando en California la diversa gente se niega a volver a la hegemonía y enarbola ¡banderas mexicanas! ¡Horror!

Más difícil para los pueblos del Caribe, donde se tienen las mayores carencias. Allí hay gente muy rica que goza de las delicias de Tobago que no están al alcance de la gente pobre de Trinidad, donde se asienta el gobierno.

Llevado por esta preocupación no tuve menos que exponer en la clausura de este importante evento lo que pensaba de esta experiencia y pregunté: ¿Hay salida para nuestros pueblos en ámbitos donde ha hecho su poder el Coloso del Norte? ¡Sí!, contesté, pero será difícil.

10.

Les relaté la parábola del elefante y la hormiga. El elefante es un animal colosal, pero que se asusta fácilmente cuando ve a un ratón. Y es lo que sucedió cuando marchaba por el bosque y una sombra, grande, pero no más grande que un ratón, se cruzó en su camino. Se encabritó, pero luego sus ojillos vieron que lo que se atravesaba en su camino era una hormiga que aumentó su sombra a la luz del sol.

— ¿Qué clase de insecto eres y por qué te atravesaste en mi camino?
— ¡Soy una hormiga y me pregunté lo mismo cuando te atravesaste en el mío!
— ¡Impertinente, te voy a aplastar!

Alzó la enorme pata. La hormiga le gritó:

— ¡No lo hagas! ¡Soy muy ingeniosa y puedo trabajar para tí, si me pagas lo justo!
— ¿Lo justo? ¿Qué es lo justo? ¡Lo único que te daré es lo que necesites para que no te mueras de hambre y me sirvas mejor!

La hormiga protestó y el elefante le dijo:

—Si no quieres te aplasto.
— Bien, no hay de otra, porque quiero vivir —contestó la hormiga.

La hormiga hizo una asamblea y dijo a las otras: “Formemos un comando que entre por la nariz del Coloso cuando duerma”. Su misión era entrar en el monstruo y reproducirse dentro de él, invadiendo todas sus entrañas.

Las hormigas entraron, el elefante sólo estornudó y continuó durmiendo. Pasó el tiempo. El elefante sintió una gran comezón y empezó a azotarse con la trompa. Inútil, la comezón era cada vez mayor. Enloqueció de dolor y empezó a azotarse contra todo lo que encontraba.

¿Qué hacía el resto de las hormigas que estaban fuera? Se preparaban a recibir al comando cuando saliese del cuerpo del Coloso. Había que hacer lo adecuado al triunfo que esperaban.

El triunfo se dio cuando el elefante se mató a golpes. Cuando esto sucedió, de las entrañas de su ya putrefacto cuerpo salieron las hormigas triunfantes. Se cantó un nuevo Himno a la Alegría. Las hormigas habían triunfado. Esto no es una fantasía, sino una parábola de lo que está sucediendo, originado por la brutalidad suicida del Coloso del Norte.

(Cuadernos Americanos núm. 96, 2002)

© Leopoldo Zea. El Nuevo Mundo en los retos del nuevo milenio.  Edición a cargo de Liliana Jiménez Ramírez, Septiembre 2003. La edición digital fue autorizada por el autor para el Proyecto Ensayo Hispánico y fue preparada por José Luis Gómez-Martínez. Se publica únicamente con fines educativos. Cualquier reproducción destinada a otros fines deberá obtener los permisos correspondientes.

 

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