Leopoldo Zea
 
 
TEXTOS

 

Texto 11

[En una entrevista a Zea, que publicó Fernando Ainsa en 1990, y que se recoge en Filosofar a la altura del hombre, Zea explica la relación entre la posible validez universal de un discurso filosófico y su posición de que la filosofía responde a los problemas concretos que se plantea el ser humano, y sin los cuales no tendría razón de ser. Ante la pregunta "¿No existe, entonces, una filosofía de validez universal?", Zea contesta que según la problemática se globaliza en nuestros días, así también la filosofía alcanza repercusiones universales.]

"La esencia del filosofar radica en el principio dual del logos: la razón y la palabra. Por un lado, razonar sirve para tomar conciencia de lo externo y someterlo a las categorías de la comprensión interna y, por otro lado, el logos es la palabra, esa capacidad de poder comunicar a los demás lo definido. Capacidad de comprender y de hacerse comprender por la comunicación. Comunicarse para que se extienda y se difunda el diálogo. Sólo en este caso puede hablarse de universalidad, porque las verdades filosóficas no son universales de por sí; son sólo en la medida en que son comprensibles por los demás. La universalidad de la filosofía depende de la capacidad de comunicarla por unos y de que sea comprendida por otros.

En 1986, en el Congreso Internacional de Filosofía celebrado en Montreal, Canadá, se concluyó que la universalidad de la filosofía dependía de la capacidad de los hombres para hacer de la razón un instrumento de comunicación, de diálogo, de intercambio de experiencias. Se dijo también que no existe una filosofía universal, sino filosofías concretas que se universalizan en la medida en que son comprendidas por otros y que, gracias a ellas, es posible comprender a los demás.

Por lo tanto, si hablamos ahora de una filosofía auténticamente universal, no es porque la naturaleza de la filosofía haya cambiado, sino porque los problemas, por primera vez en la historia de la humanidad, se han tornado universales. En la medida en que hay problemas que afectan a todos los seres humanos por igual, más allá de las diferencias y de las propias experiencias, las respuestas filosóficas tienen una dimensión universal. Pero se trata siempre de una universalidad concreta: aquella que parte de la realidad para solucionar los problemas del hombre" (Filosofar a la altura del hombre, pp. 21-22).

 

Home Repertorio Antología Teoría y Crítica Cursos Enlaces