Leopoldo Zea
 
 
TEXTOS

 

Texto 12

[Zea vio siempre en la recuperación del pasado un modo de asumir el presente. Para 1953, fecha de la publicación de América como conciencia, la historia de las ideas era el movimiento intelectual iberoamericano más vigoroso; Zea pide en este texto una toma de conciencia de lo que significa ser mexicano, iberoamericano. Se trata, como vimos ya en el Texto 1, de un primer paso antes de enfrentar el sentido de dependencia que emerge de dicha recuperación.]

"Ha surgido en nuestro medio el historiador de nuestras ideas que se ha impuesto la misión de comprender y hacer comprender ese pasado nuestro que ha de ser asimilado para que sea un hecho nuestra historia. Pero a este historiador corresponde una tarea más: la de hacer patente el espíritu que es común a nuestra América en medio de sus múltiples divergencias y distinciones. Comprender el pasado es comprender también el presente. Comprenderse es tener una clara idea de sí mismo. De aquí que sea una de nuestras más urgentes tareas la de captar, mediante esta comprensión, la idea que nos es propia. Primero en forma relativamente circunstancial, comprendernos como mexicanos, argentinos, peruanos, chilenos, etc. Dentro de nuestras múltiples diferencias como individuos concretos es menester captar lo que nos caracteriza como pueblos determinados; esto es, que sea lo que hace de un mexicano un mexicano o de un argentino un argentino, caracterizándole como tal dentro del conjunto de hombres. Y, a continuación, ¿qué es lo que hace que un mexicano o un argentino o cualquier otro hispanoamericano, sea además de mexicano o argentino, un hispanoamericano? Esto es, dentro de las múltiples diferencias que pueden tener entre sí los hispanoamericanos, qué sea lo que hace posible darles este nombre genérico. O, en otras palabras, cuál sea la idea propia de Hispanoamérica. Y, a continuación, qué sea lo que tiene de común un hispanoamericano con un brasileño. Qué sea lo propio de Iberoamérica. Y, para culminar, qué tengan de común los iberoamericanos con los norteamericanos, qué tenga de común la América Ibera con la América Sajona. Preguntarse si existe una idea propia de América, sin más. Pues bien, esta idea sólo podrá alcanzarse mediante una tarea de comprensión histórica. Abstrayendo de la historia de las ideas, el pensamiento y la filosofía de cada uno de los pueblos americanos, el conjunto de ideas, pensamientos y filosofías que les sean comunes" (América como conciencia, p. 24-25).

 

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