Leopoldo Zea
 
 
TEXTOS

 

Texto 25

[El concepto de liberación en la filosofía de Zea no se refiere exclusivamente, por supuesto, al pensamiento occidental. Se dirige a problematizar el pensamiento occidental por la fuerza con que hoy día se impone a nivel global. Pero es, ante todo, un pensamiento humanista que desenmascara las estructuras opresoras con independencia de dónde se encuentren.]

"Para alcanzar seguridad, para afirmar su existencia, el hombre se enfrenta a sus semejantes en forma parecida a la forma como se ha enfrentado al mundo no humano. Pero es aquí donde se entabla la más dramática y desesperada de las luchas. Lucha extraña y contradictoria, lucha plena en paradojas. El hombre no sólo se enfrenta a sus semejantes tratando de cosificarlos como ha cosificado al mundo natural, quiere, además, y esto es lo contradictorio, que estos le reconozcan como su igual, como su semejante. Así, por un lado, mediante una tarea cosificadora, trata de negar a los otros lo que tienen con él de semejantes; por el otro, trata de que éstos le reconozcan como su igual, como un hombre semejante a ellos. Sirviéndose de toda clase de subterfugios intentará negar a los otros su humanidad, pero al mismo tiempo se las afirmará pidiendo a éstos el reconocimiento de la propia.

Se entabla así una lucha de carácter dialéctico mediante la cual se regatea y concede humanidad, se exige y se niega. En este regateo se juega la existencia toda del hombre. Es un regateo que alcanza los caracteres de la tragedia cuando en él intervienen las más destacadas de las fuerzas con que puede contar el hombre, fuerzas en las que todo lo humano es borrado convirtiéndose en brutalidad. La imposición brutal, la conquista por la fuerza, son formas con las cuales el hombre cree afirmarse negando a sus semejantes toda semejanza. Los otros, los semejantes, se presentan entonces como cosas, amputada toda su humanidad. Los otros, mediante una serie de falsas justificaciones, son rebajados en su ser hombres. Son convertidos en esclavos, siervos, obreros, esto es, útiles. Se establecen múltiples formas de discriminación apoyadas en pretextos de lo más sutiles o brutales. Justificaciones como la pigmentación de la piel que puede ser negra, morena o amarilla y no blanca. Justificaciones apoyadas en la clase social a la cual se pertenece. O bien la del sexo. Ser negro, obrero o mujer y no blanco, patrón o varón son formas que justifican el rebajamiento de una parte de la humanidad en beneficio de otra. Parece como si lo humano dependiese de accidentalidades como el color de la piel, la clase social y el sexo. Lo accidental es elevado a la categoría de substancia. Se le convierte en arquetipo de lo humano de acuerdo con el cual ha de ser enjuiciado el hombre. Este tendrá que justificar su ser de acuerdo con ese arquetipo. Pero no son las únicas formas de discriminación de lo humano, existen otras formas más entre las que se cuentan las de la cultura, que aquí nos interesan especialmente" (América como conciencia, pp. 85-86).

 

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