Leopoldo Zea
 
 
TEXTOS

 

Texto 26

[Aunque las implicaciones del discurso de la liberación que propone Zea atañen también al ser humano como individuo, su valor problematizador recae, ante todo, en que considera al ser humano ineludiblemente contextualizado en el debate de las opciones culturales: la solución social contextualiza su potencial como individuo.]

"La lucha se entabla en un campo en el que el fanatismo calculador y frío se enfrenta al temor y la histeria. Lucha en la que el hombre por cuya felicidad se pretende pelear queda desgarrado. Unos enarbolando la bandera de la justicia social, otros la de la libertad. Para que la justicia social sea un hecho parece que sea menester renunciar a la libertad; y para que ésta sea posible parece que es menester mantener la injusticia social. En ambos bandos se olvida al hombre concreto para salvar valores que quedan en el campo puro de la abstracción mientras se realizan. Se nos conmina a elegir una parte y renunciar a la otra. No se puede hablar de una sin que se nos niegue la otra. Hablar de justicia social dentro del campo de los que dicen defender la libertad del individuo implica negar ésta y, por lo mismo, ser privado de la misma. Hablar de libertad dentro del campo de los que dicen defender la justicia social implica también negar esta justicia, ser su enemigo y, por lo mismo, estar fuera del campo de la justicia social. [. . . ]

Muchas son las voces que insisten en la obligación que tenemos de elegir uno de los caminos que ahora se señalan con la negación del otro. Se nos dice es menester elegir entre el ideario sostenido por la URSS o el ideario sostenido por los Estados Unidos, entre el comunismo y el liberalismo. Creo que todos estamos conformes con la meta perseguida por el primero: la justicia social de que ya hemos hablado; pero difícilmente lo estamos con los instrumentos para alcanzar esta meta, aunque la realidad muestre su éxito, su eficacia [recuérdese que este texto es de 1952]. También estamos de acuerdo con el sentido que el liberalismo y la democracia ha tomado cuando ha encarnado en figuras como son Washington, Lincoln o Roosevelt; pero nunca con el sentido que le han querido dar los que han hablado del "destino manifiesto", la discriminación racial, y todas las demás formas de justificación imperialista. Más que a elegir debemos aspirar a conjugar estas ideas eliminando sus negaciones: Justicia social, sí, pero con libertad; libertad, sí, pero dentro de un mundo de justicia social" (La filosofía como compromiso, pp. 51-52)

 

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