María Zambrano
Correspondencia

 

Roma 27 de marzo de 1957

Piazza del Popolo 3

Querido Diego:

Muchas gracias por vuestra tarjeta que he recibido esta mañana. Veo que ahí también se viaja. Antes recibí tu carta y no he contestado porque tenía muchas preocupaciones con este viaje en perspectiva, que al fin se ha arreglado. Digo... aún debo acabar de arreglar los papeles, lo que se ha complicado enormemente porque todo, todo caducaba: Permesso, Pasaporte y bueno. Espero salir el domingo caminito de París con Ara que se volverá a la semana dejándome a mí allá por tres meses. Espero...

Quería haberte dado la sorpresa de escribirte desde allá, para que te imaginaras mil cosas al ver el sobre parisino. Pero, lo hago hoy y renuncio a la sorpresa. Pues vengo de tomar el té con la Duquesa Cayetana que ha estado sumamente amable. Yo la telefoneé diciéndole qué cosa hacía con los originales que tú me habías dejado. Y hoy he ido a llevárselos. Organicé tres sobres con originales no publicables, posiblemente publicables y “sceltos”. Pero claro, estos últimos —donde van los dos, retira dos en el número anterior— no dan y sobre todo hacen falta dos o tres nombres brillantes. “Y tanto más cuanto que el número XIX, donde no va nada nuestro porque al ser conmemorativo de los diez años de B.O.[1] va "riempito" de la lengua inglesa,... Bueno verás, el XX es también aniversario de los veinte números —me ha dicho— y es el más importante”, —me ha dicho— y entonces le he dicho, que su hermana puede pedir a J.R.J. nuestro novel Premio Nobel y tú, Diego, a Alfonso Reyes, que si no lo es, lo será.

Así que te suplico, en su nombre que pidas ese original lo más rápidamente posible y se lo envíes a ella misma, junto, ya sabes, con el “Curriculum”. Y por mi cuenta digo que quizá si Pellicer, pongo por caso, diera un poema, uno solo, iría bien. Ecco tutto. Ya sabes: manos a la obra.

Mi dirección en París por ahora: a.b.s. de Ignacio Iglesias. “Cuadernos”. 23 Rue de la Pepiniere. París. La correspondencia se la entregaré a Jorge, a quien mañana llamaré para que llame a la Duquesa Cayetana, ya está.

Con Carmen cené la otra noche, habíamos cenado ya otra vez, quiero decir juntas, fue a su regreso que ella me invitó. Está más delgada y más interesante. No está sola. Echa de menos a su tío queridísimo, que se me figura seas tú.

Estoy muy cansada. No me dieron el Premio “Diógenes” a pesar de que el Internacional Jurado lo encontró muy, pero que muy bien. O al contrario: a pesar de que el Jurado lo encontró muy bien, no me dieron el Premio. Lo publicarán en un “trés prochain número”, no sé si de aquí a cuatro o cinco años. Llegó al umbral, como era natural. Pero, ahí se quedó, de acuerdo con la situación o drama de su autora.

Estoy deseando de verme en París, entre otras cosas porque será el signo de que ya acabé de arreglar papeles y líos, también me he hecho dos trajes que están propios para el caso.

Y Ara se queda sola con los gatos y yo sin gatos.

Que os vaya bien —y viajéis por lugares maravillosos.

Cariños

María


Nota

[1] Revista Botteghe Oscure (1950-1959), de la que Zambrano se encarga de la sección cultural en español. La “Duquesa Cayetana” es la directora y fundadora Marguerite Caetani

 

© José Luis Gómez-Martínez
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