María Zambrano

 

Entre Zambrano y Reyes:
Entrevista con el Dr. Alberto Enríquez Perea

(18 de agosto del 2005)

 Mariana Bernárdez

A raíz de mi último encuentro con Alicia Reyes, su insistencia porque entrara en contacto con el Dr. Alberto Enríquez Perea fue perentoria para conocer más sobre las circunstancias que vivieron Don Alfonso Reyes y María Zambrano, época de grandes tragedias y de grandes expectativas, ¿de no existir la esperanza alentada por medio de sus figuras se habría recuperado la capacidad de reír después de tanto horror? He aquí la charla con un apasionado sobre la vida de Reyes, que aquilata su figura en la dimensión justa del tiempo, en la proyección de sus ideas, en la huella que se descifra en el roce de lo cotidiano.

No quiero evitar referir brevemente mis impresiones sobre esta cita llevada a cabo un jueves por la mañana, bajo el cobijo de la Capilla Alfonsina, persisten algunas imágenes que recogieron mis ojos antes de ir hacia la parte superior de la biblioteca: las jacarandas, la luz de un verano lleno de lluvia, las vitrinas donde se exponen algunos retratos… La puerta se abre, el piso resiente mis pisadas, las escaleras de granito. Alicia se dirige hacia mí brazos abiertos, y pienso que no sólo habré de ser amparada en la palabra hablada, que ella, al igual que su abuelo, sostiene la labor más alta del espíritu; entenderá el lector que en este ámbito no es difícil comenzar a charlar, Alicia con sus ojos vivaces atiende la conversación, ríe a la par y nos deja mirar una joya editorial, a la vez, ambas escuchamos al Dr. Enríquez, la emoción de su voz delata horas de lectura, de reflexión y análisis, sin duda su libro sobre la correspondencia entre Alfonso Reyes y María Zambrano, próximo a aparecer, será fundamental para los estudiosos del tema.

 

Mariana Bernárdez (MB): ¿Cómo surge el proyecto de estudiar la correspondencia entre Alfonso Reyes y María Zambrano?

Alberto Enríquez Perea (AEP): La iniciativa surgió hace dos o tres años aquí en la Capilla Alfonsina. El epistolario se integró a través de tres fuentes archivísticas: el archivo de la Capilla Alfonsina; el histórico de El Colegio de México, y el de la Fundación María Zambrano, por lo que fue posible reunir aproximadamente cincuenta y tantas cartas, que datan de 1939 a 1959. La correspondencia se puede dividir en tres partes, la primera es la más importante, no sólo por el número sino porque dan testimonio de una historia intelectual, se sitúa en el año 39 cuando Zambrano llega a México. Hay una serie de coincidencias que permiten calificar al material como muy interesante.

Como dije, María llega en los primeros meses del 39 a México y a la vez, por ese tiempo, Don Alfonso se hace cargo de la Casa de España como su primer y único presidente. Recordemos que María viene de España siguiendo el periplo del exilio Francia, Cuba… Don Alfonso regresa de Brasil después de haber cumplido la misión de poner a la venta el petróleo recién nacionalizado, gestión poco conocida pero trascendente en su vida diplomática; vuelve con otro triunfo y el Presidente Cárdenas le ofrece la presidencia de la Casa de España; en ese momento todavía no se ha dado el nombramiento oficial, pero ya hay acuerdos entre las partes. He aquí la primera coincidencia: el punto de encuentro en México después de que ambos han hecho diversos viajes.

La segunda coincidencia es que al hacerse cargo Don Alfonso de la Casa de España, María se encuentra obligada a dirigirle sus cartas, pues es a través de esta institución que es invitada a México. No es por demás decir que el Presidente Cárdenas funda la Casa de España para traer a los exiliados de alta jerarquía cultural al país. En este comienzo epistolar se da cuenta del interés de Reyes por lo que sucede en el mundo, está atento a lo que se está produciendo, y conoce lo que está haciendo la gente que le toca dirigir, cuestión primordial para abrir las puertas en México de manera acertada a la diversidad de pensamiento.

Por otro lado, María llega cargada de ideas, se está derrumbando la República o la han derrumbado como diría Santos Juliá; después de la guerra y del exilio, encuentra aquí la paz, sin duda la ciudad de México hizo que su congoja disminuyera, y Morelia le brindó la tranquilidad que necesitaba su espíritu para poder pensar con absoluta libertad. México, en muchos sentidos, le abrió las puertas: primero, no entró como exiliada sino como invitada de la Presidencia de la República a través de la Casa de España; y segundo, había pensando seguramente durante su última estancia en España el tema de la tragedia española, pero es en el reposo de la ciudad de Morelia, que le es posible poner en el papel todas sus ideas resultando en dos libros: Pensamiento y poesía en la vida española y Filosofía y poesía. La relación intelectual entre María y Don Alfonso se establece dentro de estos parámetros.

Una vez que los contactos epistolares ocurren es evidente la faceta de Don Alfonso como hombre de acción, no es verdad que perteneciera a ese estilo de los que sólo les gustaba pensar en la literatura, como algunos autores contemporáneos tienden a señalar; era un hombre de su tiempo y era un hombre de acción, sabía lo que era la administración y lo que le correspondía como presidente de una institución, por lo cual era natural que María le mandara un esquema de una serie de conferencias.

MB: Me comentaste que esas conferencias no se dieron en el Palacio de Bellas Artes sino en la Sociedad de Geografía, Estadística e Historia; el primer dato  es rastreado a través de un testimonial que escribe Francisco Giner de los Ríos[1], donde refiere que las conferencias se dan en el Palacio de Bellas Artes e incluso comenta que junto con Diego de Mesa editan el libro.

AEP: Sí, pero esa es una situación que hemos discutido con algunos amigos, por ejemplo Mercedes Gómez Blesa refiere que hay errores en los textos, es inevitable, en ocasiones el equívoco es en los datos, por eso la necesidad de ser meticulosos, pero a veces por más que lo seamos se falla. El problema deriva de cuando los autores repiten lo que dicen otros, no van a las fuentes, no revisan el material y ello es fundamental en investigación.

MB: También se da el caso de que se va a las fuentes, pero no se han clasificado en su totalidad los archivos, o se ha liberado una parte de la documentación y con los años aparece otra, para mí esa es la moneda en el aire en el desarrollo de una investigación.

AEP: Eso es importante cuando se hace una historia, hay que saber que no puede ser tomada como definitiva; y retomando el caso lo interesante es que, en efecto, las conferencias estaban programadas para el Palacio de Bellas Artes, Carlos Pellicer, uno de los personajes que estaban en la Casa de España, era el encargado de hacer este tipo de trámites e informa que las salas se habían saturado.

En la correspondencia hay un dato curioso, Don Alfonso refiere que si no son en Bellas Artes, se pueden dar en la Sociedad de Geografía, Estadística e Historia. Por los años, la década de los treinta, me imagino que la elección, si quieres por suerte o por azar circunstancial, se debió al hecho de que la Sociedad se encontraba en lo que fue el barrio universitario que era el corazón de la ciudad, ubicado en las calles aledañas al Palacio Nacional, la Catedral, San Ildefonso; creo que las conferencias debieron atraer la atención de un público bastante importante y por supuesto universitario.

 Don Alfonso no asistió a la primera conferencia, luego María se enfermo, porque creo que era una mujer muy nerviosa, siempre se enfermaba, debía haber algo patológico, no tengo los elementos, no soy psicoanalista, pero eso de ponerse mal, los dolores de cabeza y todo lo demás son evidencia de algo, y como muchos otros del exilio español, no podía todavía identificarse con la sociedad mexicana.

MB: No creo que fuera un problema de identificación con la sociedad mexicana, creo que finalmente venían de la guerra; además si recuerdas la “Teoría del duende” de García Lorca, a veces no deja de ser difícil enfrentarse a un público sea donde sea, se vuelve aterrador.

AEP: No lo señalo como un problema de estar frente al auditorio, sino de que era una mujer enfermiza.

MB: Sí, pero recuerda que ella tuvo una infancia con una salud precaria e incluso en Delirio y destino que es una novela bastante autobiográfica, cuenta la etapa que aún siendo joven yace en cama por varios meses.

AEP: Bueno pues la cosa siguió en su edad adulta, algo debió haberle pasado en su infancia, algo que la aquejaba siempre. El hecho es que no dio las conferencias como se habían programado porque se enfermó, y Don Alfonso, siempre atento, mandaba los avisos de suspensión al periódico. No obstante, las tres conferencias fueron un éxito, cuestión que se verifica a través del diario de Don Alfonso y las notas periodísticos de la época.

MB: Me comentaba Enrique de Rivas que María era superior hablando que en su escritura, porque tenía la capacidad de embelesar a quien la oía.

AEP: Sí, ha de ser, muchas de las notas que se tomaron al momento comentan cosas, pero habría que ver los originales de Pensamiento y poesía en la vida española, porque era una mujer que rescribía mucho, sólo conozco el libro publicado por la Casa de España, pero a través de la correspondencia con Don Alfonso se hace evidente que le metía mano a sus trabajos.

MB: Es  relativamente fácil rastrear el proceso escritural de Zambrano, de un artículo inicial se pasa a un ensayo más extenso rescribiendo algunas partes, luego suma en torno al tema varios ensayos hasta conformar libros; lo interesante dentro de este proceso es cómo los textos se retroalimentan entre sí.

AEP: Sí, pero imagínate que aún estando ya el original, Zambrano sigue rescribiendo, hay cartas muy simpáticas, sobretodo recuerdo una de Don Daniel donde le dice: “Le vamos a mandar las pruebas pero por favor corrija sólo lo necesario porque sino es el cuento de nunca acabar.” Esta parte de la correspondencia revela la gestación del libro, todas esas cosas implícitas que no se dicen de manera abierta; además era su primer libro en forma, ya sé que los de España van a decir que no es cierto, pero hay que abrir la polémica; incluso ayer estuve con unos amigos del Instituto de Investigaciones Bibliográficas, todavía no se ponen de acuerdo de cuándo es que empieza un libro.

MB: Te iba a comentar que en España ya tenía armado el libro sobre Séneca.

AEP: Armado, pero no editado.

MB: Sí, pero está el libro de Nuevo liberalismo, que es magnífico, de 1930 y  de 1937 Los intelectuales en el drama de España, publicado en Chile por Editorial Panorama.

AEP: Sí, pero Pensamiento y poesía..., sin duda, será su primer libro americano, y por eso está tan angustiada, le escribe casi a diario a Don Alfonso. El proceso del otro libro editado en Michoacán es un asunto que no se destaca en la correspondencia, supongo porque pertenece más al ámbito de la Universidad Michoacán, desafortunadamente no se cuentan con los testimonios suficientes como para seguir el proceso de su formación.

Otro asunto en la correspondencia con Don Alfonso son los proyectos y los libros que propone a la Casa de España. Mercedes Gómez Blesa, acaba de sacar un libro sobre Unamuno[2], y yo le comentaba que es muy probable que ese libro Zambrano lo haya empezado en México; incluso en ciertas cartas hay de puño y letra de Don Alfonso señalamientos: “Este libro se va a publicar en tal fecha por la Casa de España”, es decir ya había proyectos por hacer y otras cosas, por ejemplo aquello que ya no escribió María con motivo del centenario de la fundación de la Universidad Nicolaita de Morelia para1940, cuyo tema era el amor,  tema que creo Don Alfonso se lo propone.

MB: Debes recordar el libro de Dos fragmentos sobre el amor que se editó muchos años después.[3]

AEP: Don Alfonso es quien hace una lista de temas e invitados, él sabía de antemano qué temas estaba trabajando María, como sabía lo que estaban trabajando las otras personas que colaboraban con la Casa de España; seguramente que por plática o por llamada telefónica sabía que tenía algunos trabajos o ensayos, pero quiero destacar esta parte de Don Alfonso como promotor, va conociendo a la gente y les da posibilidades para que se desarrollen, no es que imponga, me refiero a esa intuición, ese genio que ve cosas en los demás; arma un programa muy bonito, en el que María desafortunadamente ya no colabora porque se queda en La Habana.

MB: En La Habana se vuelven a encontrar en el 42, en la Conferencia sobre Cooperación Intelectual, si recuerdo bien, y debió haber situaciones difíciles porque en una de las cartas referidas en el artículo de Stanton[4], Zambrano agradece la capacidad de mediación.

AEP: Sí, la situación es ampliamente referida en el libro de próxima aparición, es un suceso poco estudiado. En este Congreso de Intelectuales de América Latina el papel de Don Alfonso es fundamental, es un personaje con la capacidad de detectar en varios puntos del continente americano esos focos, esa gente que trabaja y que está pensando en lo mismo, no lo hace en el europeo por la guerra; hay que agregar a esa capacidad la inteligencia americana que tanto admira y sobre la que después publicará ensayos maravillosos.

Don Alfonso no participa como ponente, pero su mediación lleva a armonizar a los distintos grupos que hay en Cuba, no sólo está Lezama Lima o Juan Marinello, hay otros grupos liberales que están dirigiendo instituciones de cultura como Chacón y Calvo, Mariano Brull, entre otros; destaca como cabeza Hans Kelsen, quizá ahora sea sólo identificado por los estudiosos del derecho, cabe decir que no se le ha dado el reconocimiento ni a él ni a sus aportaciones sobre derecho y política, pero en ese momento era una figura de relevancia y un alemán.

De ahí la importancia de ver el Congreso en su contexto, porque se está desarrollando la Segunda Guerra Mundial, y entre sus participantes hay americanos, europeos y norteamericanos, es justo en esa trama tan delgada donde intervienen Don Alfonso y María.

El Congreso por si mismo es significativo, pero no deja de ser el marco donde Reyes se consolida como uno de los más grandes intelectuales americanos, y creo que no sólo americano porque el mundo europeo lo conoce, no sólo en el sentido de España sino en el sentido universal. Hay el reconocimiento de sus habilidades y por unanimidad se le escoge para que presida el Congreso. Por supuesto que hay momentos muy tensos porque como siempre hay posiciones encontradas…

MB: Debió ser difícil porque había una presión política generalizada en el mundo, se desarrollaba la Segunda Guerra Mundial, la gente venía de esta experiencia exacerbada, nerviosa, con una serie de emociones, y al juntarse, aquello debió ser un caldero…

AEP: Sí, empiezan a salir las ideas, algunas muy encontradas con las posiciones marxistas, o liberales; hay una polémica a la que María alude en esa carta que refieres, la pericia de Don Alfonso ganada a través de la experiencia de casi veinte años de vida diplomática aunada al trato con personalidades de todo el mundo, le permiten lograr que esa asamblea que estaba a punto de no tener resultados positivos, los tuviera; logra que los espíritus ahí reunidos, acuerden finalmente una resolución; incluso el mismo Reyes comenta en otro espacio que fue otra faena de tipo diplomático la que llevó a cabo en ese momento.

MB: Cuéntame, ¿cuál fue la polémica?

AEP: No para que leas mi libro, me costó mucho trabajo entender lo que sucedía ahí. Esa es la otra cuestión sobre el tratamiento de los epistolarios, tiene que ser muy concienzudo, no se puede hablar a la ligera, hay que darle los elementos al lector sobre las circunstancias que se dieron porque la carta por sí misma no las explica, son papeles de un archivo a los que hay que darles vida y contenido. Se corre el riesgo de que algunos datos se te vayan de la mano como ocurre en todo tipo de investigación, pero sueles encontrar cosas interesantes como la comentada.

Este periodo es intenso tanto en la vida de Don Alfonso como en la de María, aquí encontramos una segunda etapa en la relación, María se queda en Cuba y Don Alfonso regresa a México. La correspondencia refleja otro aspecto de Reyes que quisiera mencionar, y que María en sus articulitos sobre Don Alfonso lo destaca muy bien y es su parte humana; María le pide que en su calidad de hombre conocido le ayude a conseguir becas o trabajo como es el caso de la UNESCO;[5] a veces el reclamo de María porqué no le dedica tanta atención como ella desea y lo pone en letra manuscrita en una carta que se conserva en la Fundación María Zambrano.

Son los años 50, la salud de Don Alfonso se deteriora paulatinamente y el trabajo es mucho. El Colegio de México es la gran herencia que deja a la cultura mexicana y reclama su atención de manera intensa, él tenía que dejar los cimientos  bien puestos. Las cartas se van espaciando aunque cada vez son más intensas, y por eso se ven una o dos al año; a pesar de no haber una correspondencia copiosa como en el ’39, las tres o cuatro que se conservan de esa década delatan el interés del uno hacia el otro por su trabajo, luego hay datos muy bonitos de María, por ejemplo en una de sus cartas dice: “En La Habana nos acordábamos de usted los amigos, ahora que estoy aquí en Roma está Soriano y Mesa.” Otra pasión de Soriano seguramente fue Reyes.

Alicia Reyes (AR): Sí, de hecho Soriano ilustró una edición de lujo de Ifigenia cruel

MB: El único libro de Diego de Mesa Ciudades y días lo ilustró Soriano, fue una época de gran intensidad intelectual.

AEP: Ese es el ámbito de las relaciones, se encuentran en México, en La Habana, y luego en Roma, digamos que el nombre de Reyes es la particularidad de la época.

AR: ¿Conocen la edición que hizo José Luis Martínez con motivo del centenario de mi abuelo que ilustró también Soriano, Animalia? Es una maravilla, una belleza.

AEP: Soriano es una pieza fundamental, en mi estudio sobre el epistolario, destaco la relación con Zambrano.

MB: Quería mencionarte cómo María en sus artículos subraya el papel de Reyes como diplomático, como mediador irónico, elementos que comentaba en la entrevista con Alicia y que me es inevitable traer a colación recordando incluso la conversación telefónica que sostuvimos; su labor diplomática es un aspecto que retoma para las palabras que escribe con motivo del Homenaje que se realiza en Madrid, el tema de la mediación se liga con la razón poética pues es una razón mediadora y amorosa, para acceder a ella hay que encontrar el camino de en medio, aquél que se abre a través del señalamiento de un guía que es precisamente un mediador. De ahí que la figura de Reyes como mediador comprendido en este contexto resulte emblemática.

AEP: Bajo este aspecto de mediador es de importancia recordar la segunda ocasión que Don Alfonso estuvo como embajador en Buenos Aires, de junio del 36 a diciembre del 37, ¿qué pasa en Argentina? El país tiene una clase política conservadora, incluso gran parte de su gobierno se liga a esta tendencia. Hace algunos años tuve la oportunidad de estar en la Cancillería y conocer telegramas entre ésta y el gobierno de Burgos, es Franco quien dice que no le conviene que la Argentina lo reconozca como gobierno. La posición internacional de Argentina es no pronunciarse a favor de un gobierno legítimo como es el de Don Manuel Azaña. La capital de Buenos Aires pronto habrá de ser gobernada por un fascista, el senado estará completamente en manos de conservadores y pocos liberales, pero hay una cosa curiosa y es que la sociedad argentina, sus organizaciones sindicales, sus intelectuales, el cuerpo social organizado eran en su mayoría liberales.

En ese contexto el papel de Don Alfonso cobra relevancia, primero es un hombre que conoció a todos los intelectuales de la primera, segunda y tercera generación, desde Unamuno a Pedro Salinas, simpatiza con la causa que ellos enarbolan, además Don Alfonso, lo vio y lo vivió desde 1914, le tocó estar ahí y participar con ellos, por ejemplo con Luis Sacristán, con Ortega y Gasset en la revista España además de otras empresas culturales, conoció a Don Manuel Azaña publicó en La Pluma, conocía a los grandes personajes de la política y cultura española. Cuando se instauró la República, seguramente pensó que los sueños de todos los amigos se estaban haciendo realidad.

El ’36 es de gran importancia por el golpe de los militares desleales a la República, Don Alfonso queda consternado, pero además hay otra coincidencia muy interesante en Buenos Aires, el embajador de la República Española es su gran amigo de toda la vida Don Enrique Diez Canedo, van a las centrales periodísticas a contactar a las agencias noticiosas para saber qué sucedía y constatar si lo que se decía era o no cierto. A partir de ese momento el papel de Reyes, sin la menor duda, es la del representante de la España Republicana en Buenos Aires; no es que la gestión de Don Enrique haya sido mala sino que el tiempo que trabajan juntos, que es de julio a diciembre, él empieza a tener llamadas por parte de la Cancillería española, porque hay grupos políticos que no lo quieren ahí y con el paso del tiempo pierde presencia.

Al irse Don Enrique queda la embajada con gente importante, está el hermano de Jiménez de Asúa, por ejemplo, pero la figura es Reyes. Se organiza un gran homenaje a la República Española en el Luna Park, el gran lugar de reunión de Buenos Aires, es otro acto diplomático de Don Alfonso con una estatura política e intelectual que ya quisiéramos tener hoy día, llegan los simpatizantes y se renueva el recuerdo. Tres enormes retratos de Miaja, Azaña y Federico García Lorca  enmarcaron la ceremonia con una gran preponderancia y es de las más emotivas que se recuerdan; al finalizar, los asistentes le piden a Don Alfonso que hable, él sabe que es un momento difícil y comprometedor porque él es representante de México, pero habla muy bien, de forma sencilla y termina citando el Cantar de los Gallos, “En la mañana cuando despunta el alba, y albor canta los gallos…”[6] el aplauso es generalizado. Las crónicas en los periódicos son fantásticas.

Para finales del 37 regresa a México, como te comenté es cuando el gobierno le encomienda ir a vender a Brasil el petróleo recientemente nacionalizado. Sobre lo anterior Américo Castro tiene una carta preciosa donde se constata la preeminencia del acto. Don Alfonso mismo hace política, publica Las vísperas de España, el prólogo destaca por su altura política y por su solidaridad con la República Española, también publica Cantata en la tumba de García Lorca.

MB: Comentaba con Alicia en la entrevista pasada que es difícil tratar de entender el México Moderno sin la figura de Alfonso Reyes, fue un forjador de instituciones que hoy día perduran, tampoco entender la complejidad de la entrada del exilio a América sin su figura, ello es una premisa clara.

AEP: Esas son las mediaciones, volviendo al término empleado por María, por supuesto todo el mundo lo conocía, en las cartas que uno lee de 1939 cuando toma posesión como presidente de la Casa de España no hay una sola donde los intelectuales no se congratulen de esta situación.

MB: Hay cosas que me conmueven sobre Zambrano y es este hablar para consolar de lo que no es socialmente correcto hacerlo, en una sociedad que paradójicamente aunque cuente con ideas muy liberales sigue funcionando bajo esquemas conservadores, no se habla de ciertas cosas porque es de mala educación, el resultado es que la gente está anudada. Las figuras de Zambrano y Reyes son claves para entender todo este proceso histórico de la guerra, del exilio, y el consuelo que puede brindarse, el sentido de esperanza que se da en medio de la desolación. Quería hacerte otra pregunta, hablabas de etapas y faltaría comentar la tercera ¿cómo percibes que la relación es más intensa?

AEP: Es más intensa en el sentido de que ambos han cobrado altura en su reflexión, creo que Zambrano incluso lamenta después el no haber escrito más sobre Reyes. Hay que comentar esta “Carta abierta a Don Alfonso Reyes sobre Goethe” a partir de dos ópticas, la primera a través de la relación Reyes-Ortega y Gasset porque son dos formas de concebir a Goethe; y la segunda considerando la influencia que ejerció Ortega sobre Zambrano, pues la incomprensión del Maestro sobre Goethe la va a tener ella, sé que es un punto a discutir, pero creo que guardaba ciertos rencores. Hay que analizar por dónde va su falta de fascinación, incluso abre la pregunta hacia Reyes: “¿Por qué no tengo esa fascinación hacia Goethe como usted?”[7] Zambrano no se adentró ni se preocupó tanto como Reyes a lo largo de su vida por este autor; es una carta que da para mucho.

MB: Creo además que la carta plasma el sentir de una época, las preocupaciones intelectuales, incluso de forma velada un debate en torno a ideas que sustentan las políticas que rigen en su momento…

AEP: Me he acercado al texto más a través de esta situación orteguiana y la no fascinación. Posteriormente viene este texto en torno a la muerte de Don Alfonso que es una página que se publica en a Gaceta en México, y que luego se reproduce en otros lados.

MB: Si, se hablarían de tres textos principalmente Recuerdo de Alfonso Reyes, A la muerte de Don Alfonso Reyes, Entre violetas y volcanes, que luego se conjugan en las palabras dichas durante el Homenaje en Madrid en 1985.

AEP: María tiende a reescribir, va puliendo pero no quita el elemento central que es justamente el deseo de haber tenido una relación más íntima y haber conocido más a la figura de Reyes.

MB: Zambrano siempre buscaba estas figuras como interlocutores y que no hay en abundancia: Ortega, Reyes, Lezama, Brull, Mesa, por mencionar algunos.

AEP: María considera a Reyes una de las grandes figuras universales, ese final de la “Carta abierta…”, es muy importante, porque como diría Gaos: “En nuestra lengua, en nuestro pensamiento, en nuestra cultura latinoamericana hasta ahora no se ha dado una figura que se iguale a la de Don Alfonso Reyes”, ni siquiera la de Octavio Paz. No creo, como dicen algunos, que una época la cubra Alfonso Reyes y otra Octavio Paz, las épocas cubiertas por Reyes han sido bastantes más.

MB: Pero considero que fueron otras circunstancias históricas

AEP: Esas decisiones son injustas porque las ideas van más allá del tiempo, la época que vivió Don Alfonso de 1889 a 1959 y la de Octavio Paz de cuando nació a que murió, son dos épocas distintas, indudablemente, pero el impacto desde el punto de vista del pensamiento de la obra de Reyes es mayor,  la Dra. Alicia puede constatar la cantidad de cartas, tesis, investigaciones que se siguen haciendo en torno a él, incluso ahora sostengo una conversación por correo electrónico con una chica de Brasil que hace su tesis de maestría y, quizá la del doctorado, sobre una revista que Don Alfonso publicó allá que se llamó Monterrey. Como decía el padre Méndez Plancarte: “El humanista que tenemos por excelencia, no hay otro y no habido otro, más que Don Alfonso Reyes.”

MB: Me quedo con una imagen descrita en el artículo de Zambrano “Entre violetas y volcanes” con referencia a la figura de Don Alfonso, es en esta excursión al Lago de Pátzcuaro, ella está sentada cerca de la orilla, está triste, y Don Alfonso la alcanza agarrándose de las piedras y de las zarzas para brindarle unas palabras de consuelo, esta imagen me parece muy reveladora de la personalidad de ambos y de su relación.

AEP: Sí son dos sensibilidades, dos inteligencias, dos talentos, los dos tienen la misma preocupación: qué pasa con el hombre y cuál es su sitio. María escribe en el exilio cosas de relevancia sobre este tema, reflexiona en torno al hombre europeo, pero lo trasciende para hablar del hombre universal, artículos que serán publicados en la revista Sur y que después saldrán como volumen. También hay que decirlo, la esperanza y esa forma de considerar que México y América Latina tenían otro destino frente a Europa será el motivo de reflexión de los artículos que te menciono.

 En el caso de Reyes es una preocupación que ya ha meditado, piensa que América dentro del contexto internacional es una oportunidad que le está dando el propio cauce de la historia, América puede destacar frente a Europa, es un momento importante para que el bagaje cultural que se ha ido asimilando a través de las generaciones resalte y resurja como una alternativa frente a un mundo que está despedazando.

MB: Imagino que te refieres al libro de La agonía de Europa,[8] pero también es de interés La confesión como género literario donde es palpable esta preocupación por Europa, por explicarse el horror que han vivido.

AEP: Claro, pero te repito que tanto María como Don Alfonso son dos sensibilidades, dos maneras de apreciar el mundo. María viene del derrumbe, ha perdido la apuesta por la República y es una flor que han destrozado. Reyes no tiene esa circunstancia, es el México de Cárdenas, época de gran trascendencia al vivirse transformaciones que marcaran un nuevo rumbo, nos gusten o no, como fue la nacionalización de las riquezas naturales que estaban en manos de extranjeros y su  reivindicación para el país, la movilización de trabajadores, en fin, época de gran actividad política, económica y cultural. Había otras figuras además de Reyes como Villaurrutia, Pellicer… gente preparadísima creando instituciones que pronto se volverían sólidas: Ignacio Chávez en el Hospital General, Manuel Martínez Báez  trabajando en el hoy desaparecido Hospital de Enfermedades Tropicales, Gustavo Baz rector de la UNAM, Antonio Martínez Báez en la Facultad de Derecho; por eso fue posible la adaptación de muchos intelectuales a México, se tenía con quien conversar.

MB: Total que no me contaste en qué consistió la polémica el Congreso.

AEP: Para que te animes a leer mi libro, lo de Goethe es una parte muy bonita de la investigación, es un debate de altas ideas, creo que es más por parte de María, porque la contestación de Don Alfonso a esta carta abierta es parca al decirle “usted ha dicho todo”.

Alicia se levanta y pone en mis manos el libro sobre la correspondencia entre Alfonso Reyes y Luis Cernuda, epistolario también trabajado por el Dr. Enríquez; es al contacto de sus hojas que alzo los ojos y miro alrededor, tantos libros, tantas voces, la luz se filtra por los domos y sé que no hay tiempo para hablar de Cernuda, quizá otro día, al amparo de la Capilla, logremos los tres compartir otros recuerdos sobre los que algunos creen idos, pero otros sabemos presentes.

Notas

[1] El encuentro en la oficina de La Casa de España cuando ella se presentó al presidente Alfonso Reyes, y a Daniel Cosío Villegas, Director del Fondo de Cultura Económica y Secretario de La Casa. [...] Aquella fría, por oficinesca, oficina del banco Hipotecario en que se alojaba la cálida Casa de España, se llenó de gracia de María y de su voz. Todos —y Alfonso Reyes el que más— quedamos fascinados. Como estuvimos fascinados unos días después en el Palacio de Bellas Artes, cuando María Zambrano dio sus memorables tres conferencias antes de marcharse para Michoacán. [...] El texto de aquellas conferencias [...] se recogió en su primer libro mexicano: Pensamiento y poesía en la vida española. [...] Ese libro fue inolvidable para mí en la amistad con María Zambrano, porque fue uno de mis primeros ejercicios de corrector de pruebas y editor de poesía y tantas otras cosas. (Todas las erratas de aquella edición son de Diego Mesa y mías, que lo corregimos al alimón [...].(«Recuerdos de María Zambrano y su destierro en México», 1991: 147-148).

[2] Gómez Blesa, Mercedes, edición e introducción. María Zambrano. Unamuno. España: Editorial Debate, 2003.

[3] Dos fragmentos sobre el amor. España: Imprenta Sur, Hoy Dardo, 1982.

[4] Stanton, Anthony. “Alfonso Reyes y María Zambrano: una relación epistolar”, en Valender, James; Stanton, Anthony, et.al. Homenaje a María Zambrano. México: El Colegio de México. Serie Literatura del Exilio Español, 1998, p. 131. En específico «Carta 22 de Zambrano a Reyes»: “Quería enviarle desde aquí un saludo muy cariñoso y decirle una vez más cómo le agradezco aquellas sonrisas que usted hizo brotar en el turbio ambiente del Congreso, que no es otro que el de esta negra hora. Le nombraría a usted médico y con su medicina de piedad e ironía las cosas irían mucho mejor.”

[5] Cuestión referida en la carta fechada en agosto de 1950 donde Zambrano agradece a Reyes su misiva a Jaime Torres Bodet para apoyar su entrada a dicho organismo.

[6] “Tornavas Martin Antolinez a Burgos e mio Çid aguijo pora San Pero de Cardeña quanto pudo a espolon con estos cavalleros quel sirven a so sabor. A priessa cantan los gallos e quieren quebrar albores / quando lego a San Pero el buen Campeador.” Anónimo. Cantar del Mío Cid, en http://www.los-poetas.com/e/cid.htm

[7] Retomo el siguiente párrafo de la mencionada Carta abierta a Alfonso Reyes sobre Goethe, cuya versión mecanografiada se reproduce: “Y, ¿por qué?, me pregunto; ¿por qué nunca me he dejado seducir por el brillo que irradia la figura de Goethe? ¿Por qué no puedo decir sin faltar a la verdad que me haya alimentado de su pensamiento, que me haya sido imprescindible como  Nietzsche —por citar filósofos-poetas solamente— que me haya atraído como Schiller; que me haya despertado ese sentimiento que es ligazón fraternal, como Hölderlin y Novalis —por referirme tan sólo a otros hijos de su mismo suelo germánico? ¿Por qué? No ciertamente porque la obra de Goethe carezca de riquezas innumerables, quizás demasiado innumerables... pero ahí está Nietzsche que también las posee y en forma ambigua y para muchos perturbadora. Nietzsche también tuvo varias almas; la unidad de su espíritu también se dio en la metamorfosis. Entonces, mirando lo que de común tienen los cuatro poetas-filósofos que he enumerado algo que parece en todos y más determinadamente en dos de ellos —Nietzsche y Hölderlin— y que no se deja ver en Goethe, algo, sí, difícil de decir ahora que lo he encontrado... Le pido un poco de paciencia, lo cual es un modo de decir, pues si yo no supiera que la tiene en grado tan alto no le escribiría estas líneas. Creo haber descubierto que el motivo de mi resistencia ante tan grande espíritu es simplemente el que no haya sido criatura de excepción, sacrificado o raptado por los dioses en alguna forma. Su vida aparece como el triunfo de lo humano, de la humana voluntad que domeña las pasiones y crea su propia  fortaleza. Es alguien que se ha hecho a sí mismo a través de múltiples combates —algunos secretos, sin duda— como si nos dijera: ‘Vean: la condición humana puede lograrse en todo su esplendor; vean como es posible al fin, ser un hombre, todo un hombre en todos los aspectos sin menoscabo de ninguno’.”

[8] Se refiere a los siguientes artículos: “La agonía de Europa.” Sur. Buenos Aires. 9.72 (septiembre de 1940): 16-35; “La violencia europea.” Sur. Buenos Aires, Argentina. 10.78 (marzo de 1941): 7-23; “La esperanza europea.” Sur. Buenos Aires, Argentina. 12.90 (marzo de 1942): 12-31.

Mariana Bernárdez
Actualizado septiembre 2006

 

© José Luis Gómez-Martínez
Nota: Esta versión electrónica se provee únicamente con fines educativos. Cualquier reproducción destinada a otros fines, deberá obtener los permisos que en cada caso correspondan.

 

Home Repertorio Antología Teoría y Crítica Cursos Enlaces