María Zambrano y Alfonso Reyes
Correspondencia

 

Roma, 11 de diciembre de 1958

Piazza del Popolo 3

 

Señor Don Alfonso Reyes.

Mi admirado amigo:

Tantas veces me dirigiría usted para comunicarle alguna cosa, para enviarle algo de lo que publico y no lo hago por no distraerle de su obra —ese parto continuo de claridades— y hoy me dirijo a usted para pedirle un favor, que por desgracia le llevará un poco de su precioso tiempo.

Se trata de una beca que he pedido a la American Association University Women para que me sirva de ayuda en tanto que termino mi libro “Los Sueños y el Tiempo”. Un requisito de ése género de peticiones, como usted sabrá sin duda, es que ciertas personas de máxima autoridad intelectual den referencias acerca del demandante. Yo me tomé la libertad de poner su nombre creyendo que sería el Comité el que, caso de estimarlo necesario, se dirija a usted pidiéndole esas referencias. Me dicen que no es así; que son esas personas las que deben escribir la carta. Y me dicen también que urge.

Un esquema de “Los Sueños y el Tiempo” apareció en el número 19 de “Diógenes” —edición española, inglesa y francesa en el año ‘57— como resultado del concurso para el Premio del mismo nombre a donde lo envié. No fue señalado con el Premio, pero si como uno de los pocos trabajos que podían haberlo recibido y fue publicado en consecuencia. En el Jurado compuesto por miembros de cinco o seis países, figuraban Andrè Malraux, Lewis Mumford, Daya,... no recuerdo ahora más. La convocatoria rezaba así: “Un punto de vista original y fundado capaz de renovar una de las Ciencias Humanas”.

Cuando llegaron a mis manos los escasos ejemplares de la Revista, ya mi hermana, la única persona que me ha quedado en el mundo, estaba enferma gravemente, lo que ha durado un año. Y aún... sólo está convaleciente. Le hago a usted gracia del más conciso relato de todo lo que he pasado y sigo pasando.

El libro correspondiente lo tengo sumamente adelantado, pero no veo el modo de terminarlo si no recibo alguna ayuda económica. Por eso, he pedido esa beca, que es por cierto muy modesta —dos mil dólares al año.

En “Los Sueños y el Tiempo” el protagonista en realidad es el tiempo. He encontrado que al despertar recobramos el uso del tiempo y con él, la libertad y la realidad. Durante el sueño, bajo ellos estamos en la atemporalidad que nada tiene que ver con la duración mesurable de los sueños. Es una situación de estar privados dentro de los sueños de tiempo; por eso en sueños nunca se sobrepasa un obstáculo.

Pero ello me ha llevado a un análisis de los sueños y sus especies y de la situación del sujeto en ellos. En fin, es el punto de partida de una fenomenología del tiempo en la vida humana. Tiemblo, si lo pienso. Lo he de ir haciendo... como en sueños, pero con tiempo.

Si usted cree que puede escribir una carta acerca de mis merecimientos[1] para obtener esa beca, muchísimo, infinitamente, se lo agradeceré. Y le suplico crea cuánto me apena molestarle. Todos los instantes son preciosos para cualquier persona, pero cuando se trata de alguien como usted robarle un poco de tiempo, es casi un delito.

Abajo le pongo la dirección para el caso en que usted haciendo uso de su amabilidad, crea oportuno escribir esa carta.

Aprovecho la ocasión para enviarle mis mejores “auguri” para el Año Nuevo: que en él continúe usted su prodigiosa obra y que la salud y todos los bienes le acompañen.

Y le ruego acepte el testimonio de mi admiración y amistad sinceras

María Zambrano.

Dr. Ruth Roettinger
Director Fellowship Program
American Association University Women
1634 Eye Street Northwest
Washington D.C., U.S.A.

Nota

[1] Aquí esta el corte de la hoja al final se lee en manuscrito: “El esquema lo escribí a mediados del ‘55”, haciendo alusión claro está a la obra en cuestión.

 

© José Luis Gómez-Martínez
Nota: Esta versión electrónica se provee únicamente con fines educativos. Cualquier reproducción destinada a otros fines, deberá obtener los permisos que en cada caso correspondan.

 

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