Repertorio de Ensayistas y Filósofos

"García Bacca, un humanista de nuestro tiempo"

Carlos Beorlegui
Cristina de la Cruz
Roberto Aretxaga.

Recordar es una manera de conseguir que las personas y los acontecimientos sigan teniendo vigencia y manteniendo su relevancia entre nosotros. Se suele decir que el olvido supone hacer desaparecer de la vida por segunda vez, y de modo definitivo, a las personas que vivieron entre nosotros. Y cuando se trata de personas que tuvieron una significación especial, el olvido es tanto más injusto y la obligación de recordar cobra una especial fuerza.

Un capítulo de nuestra historia cultural amenazado de olvido, con todas las consecuencias que ello acarrea, lo constituye el referente al exilio republicano; el conjunto de personalidades, políticas, intelectuales y civiles, que, al finalizar la guerra civil de 1936-39, tuvieron que cruzar la frontera española para refugiarse en otros países y rehacer allí sus vidas, siendo ocultada su existencia al conjunto de los españoles que quedaron en la Península, durante los cuarenta años que duró la dictadura franquista.

Entre el numeroso conjunto de intelectuales que tuvo que exilarse se hallaba el filósofo Juan David García Bacca. Este año de 2001 hemos celebrado el centenario de su nacimiento. Nacido en Pamplona el 26 de junio de 1901, muy joven ingresó en el seminario que los claretianos tenían en Alagón (Zaragoza), continuando después todo su itinerario de formación clerical en diversos centros religiosos, como Solsona y Cervera, en tierras catalanas, hasta ser ordenado sacerdote, en 1925[1].

Advirtiendo sus superiores las extraordinarias dotes intelectuales del joven sacerdote, le enviaron a la Universidad de Lovaina para continuar los estudios de filosofía y teología, así como a otras universidades (Munich, Friburgo, París), donde García Bacca tuvo ocasión de realizar estudios de física atómica, matemáticas, lógica matemática, y otras disciplinas científicas, de la mano de especialistas de primerísima fila del panorama intelectual europeo.

A su regreso a Cataluña, comenzó su carrera profesoral enseñando teología y filosofía en el seminario de Solsona de donde él había salido, para después pasar a la Universidad Autónoma de Barcelona, recién erigida y en la que defenderá su tesis doctoral (la primera de todas las que allí se iban a defender) sobre un tema de filosofía de la ciencia[2]. En Barcelona, su trabajo profesoral se centró en la Lógica Matemática y en la Filosofía de la Ciencia, materias pioneras en la universidad española antes de la guerra civil, utilizándose sus textos de Lógica Matemática en algunas universidades alemanas, y mereciendo la atención de filósofos de la talla de Quine, quien recensionará algunos de ellos en diversas revistas científicas.

En el mismo año que estalló la guerra civil (1936), había ganado las oposiciones a la Cátedra de Introducción a la Filosofía de la Universidad de Santiago de Compostela, cátedra que no pudo ocupar ni ejercer nunca debido al estallido de la guerra.

Fiel al Gobierno constitucional de la República, los acontecimientos le obligaron a permanecer en París durante la mayor parte de la contienda bélica, teniendo que plantearse al final de ella su futuro. Y entre varias ofertas que se le presentaron, eligió la que le ofrecía la Universidad de Quito, emprendiendo el viaje hacia la capital ecuatoriana en el otoño de 1938, e iniciando de esa forma su “transtierro” en diversas naciones de Hispanoamérica. En Ecuador, donde conoció a la que llegaría poco después a convertirse en su esposa, María Fanny Palacios, sólo permaneció cuatro años, trasladándose en 1942 a la ciudad de México, contratado por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Allí se había concentrado el contingente más importante y numeroso del exilio intelectual español.

Su permanencia en México, a donde había llegado inicialmente con la invitación de impartir un curso sobre la filosofía de Heidegger, junto con José Ortega y Gasset (el filósofo madrileño no quiso finalmente acercarse a México), se prolongará durante cuatro años, hasta 1947, momento en que acude a Caracas, invitado por la Universidad Central de Venezuela a colaborar en la fundación de su Facultad de Filosofía y Letras. Esta invitación, que provenía sobre todo del intelectual venezolano Mariano Picón Salas, la compartía con otros filósofos españoles, también exilados en México, como José Gaos, Eugenio Ímaz, Manuel Granell y otros. La acogida de este importante grupo de intelectuales fue calurosa y agradecida, y su estancia, muy aprovechada. Pero, tras un período de tiempo, tanto Gaos como Ímaz regresaron a México, su lugar de residencia, mientras que Juan David García Bacca, junto con Manuel Granell, se quedaron definitivamente en Caracas.

En Venezuela será donde, tras el reconocimiento del régimen de Franco por las Naciones Unidas, y, a la vista de caducarse con ello su pasaporte de ciudadano de la República, se nacionalizó venezolano con toda su familia, y en Venezuela permanecerá hasta 1971, momento en que se jubila como catedrático de filosofía de la Universidad Central de Venezuela. En este momento decide regresar junto con su esposa a Ecuador, para residir allí el resto de su vida. La muerte le aconteció en Quito, al comienzo del mes de agosto de 1992.

Atrás quedaba una impresionante labor profesoral por las diferentes Universidades en las que había ido impartiendo su profundo y brillante magisterio, y por otras muchas que habían disfrutado de su condición de conferenciante o de profesor invitado. Pero sobre todo quedaba atrás su extensísima obra escrita, distribuida en numerosos libros, una amplia lista de artículos filosóficos en revistas especializadas, una extensa lista de artículos periodísticos, así como numerosas traducciones, recensiones de la más amplia variedad de libros, introducciones a otros, etc. [3]

No es este el momento de presentar, ni siquiera de forma sintética, los ricos y variados contenidos de su producción escrita, porque existe ya un amplio abanico de estudios sobre su filosofía, que estudian el conjunto de su obra, o bien aspectos fundamentales de la misma[4]. A pesar de la magnitud y calidad de su obra filosófica, tenemos que reconocer que García Bacca apenas es conocido en nuestro contexto cultural español sólo por una parte exigua de los profesionales que se dedican al mundo de la filosofía, pero es un perfecto desconocido en ámbitos más amplios del espectro cultural español. En este sentido, el desconocimiento y el olvido en el que se encuentra tanto la persona como la obra de García Bacca es consecuencia lógica de su pertenencia a la generación “exilada” o “transterrada”, en la medida en que su trabajo universitario y su producción escrita se han dado y producido en ámbitos lejanos a nuestra península, resultando difícil el acceso a sus obras para el lector español. Pero, incluso admitiendo esta dificultad, hay que reconocer también que, comparando la suerte de su obra con la de otros compañeros de exilio, nuestro filósofo resulta menos conocido que otros autores que consideramos han producido una obra de menor valía y significado.

Por todas estas razones, era necesario aprovechar este año 2001, en que celebrábamos el centenario de su nacimiento, para organizar un Congreso Internacional que sirviera para dar a conocer entre nosotros su obra y para juntar en un foro adecuado al más amplio conjunto de especialistas en su filosofía, con objeto de que entre todos mostráramos la importante significación de su pensamiento dentro del entorno filosófico hispano, y se expusieran los últimos logros del esfuerzo investigador de quienes se hallan trabajando sobre la rica filosofía garciabaquiana.

El Comité Organizador se esforzó en su momento en invitar y conseguir la presencia y participación de todos los más significativos especialistas en García Bacca y el entorno de la generación del exilio, tanto españoles como hispanoamericanos, y casi lo lograron, constando sus participaciones en esta publicación. Sólo tenemos que lamentar la ausencia de algunos, muy significativos, a quienes otras obligaciones académicas, al margen de su voluntad, les impidió estar presentes en el Congreso y aportar sus reflexiones. Es el caso de José Luis Abellán, catedrático de Historia de la Filosofía Española de la Universidad Complutense de Madrid, sin duda, como lo avala el amplio abanico de sus publicaciones[5], el máximo especialista en historia de la filosofía española, y sobre todo de la generación del exilio republicano. Así mismo, no pudimos contar con la presencia de Raúl Fornet-Betancourt, nacido en Cuba y afincado actualmente en Alemania (profesor de filosofía en la Universidad de Bremen, y director del departamento para América Latina del Instituto de Misionología en Aachen, de cuya Universidad es catedrático honorario), estudioso del pensamiento marxista de García Bacca[6]. Tampoco, finalmente, pudimos contar con la presencia del filósofo cubano Pablo Guadarrama, profesor de la Universidad de La Habana y especialista en historia del pensamiento filosófico en Latinoamérica[7]. A la vista de ello, intentamos paliar la ausencia del Dr. Pablo Guadarrama con la presencia de su colega cubano, Dr. Rafael Pla León, profesor de la Universidad de La Habana, pero problemas de burocracia política impidieron también su presencia entre nosotros. Igualmente cabe destacar la ausencia de Dña. Josefina Bigott[8], quien además de estudiosa y amiga personal de García Bacca, editó una de las últimas obras de nuestro filósofo.

A parte de estas ausencias, podemos decir que este Congreso contó con la participación de casi todos los más importantes especialistas de la obra del filósofo hispano-venezolano. Pero, entre todo este elenco de especialistas, tenemos que destacar, sin lugar a dudas, la presencia de uno de los hijos del propio J. D. García Bacca, el Dr. Francisco García Palacios, quien nos brindó una interesantísima intervención sobre el lado humano de la figura de su padre, redactada, según su propia confesión, en colaboración con su hermana pequeña, Cristina.

El Congreso lo organizamos alrededor de varios núcleos temáticos, relacionando la filosofía de García Bacca con la filosofía española, en general; con la generación del exilio; con el entorno del pensamiento filosófico hispanoamericano, y con el entorno de la cultura vasca. Desde una pluralidad de enfoques y perspectivas se presentaron una serie de intervenciones que, debido a su diversidad, quisiéramos articular aquí siguiendo un esquema que nos permita apuntar finalmente alguna conclusión, si no definitiva, sí al menos integradora de una lógica interna que permita al lector una primera aproximación al pensamiento garciabacquiano. Es por ello, que en esta publicación no se sigue un orden riguroso, fiel a la estructura del programa del Congreso. Se ha optado, más bien, atendiendo al contenido de las aportaciones que allí se presentaron, por un orden temático que, a nuestro juicio, permite vislumbrar aspectos concretos de su vida y de su pensamiento. Presentamos a continuación brevemente el contenido de las mismas.

La primera intervención del Congreso corrió a cargo del profesor del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de Madrid, Dr. Javier Muguerza, quien presentó, en una bien documentada exposición, el amplio panorama de la generación del exilio de 1939 y su incidencia y significación en el conjunto del panorama filosófico hispano, bajo el título “El lugar del exilio filosófico de 1939 en el pensamiento español contemporáneo”. Un primer y exhaustivo repaso de los principales representantes del exilio, Joaquín Xirau, José Ferrater Mora, José Gaos, María Zambrano, Eugenio Ímaz, Eduardo Nicols, José Bergamín, Juan Larrea y Juan David García Bacca, entre otros, sirvieron de base para la posterior reflexión que el profesor Muguerza realizó sobre las diferentes conceptualizaciones del exilio que se pueden encontrar en algunos de estos pensadores: el exilio como transtierro, en la aproximación histórico social de Gaos; el exilio como destierro, tal y como queda caracterizado en los textos de Sánchez Vázquez; o el exilio como categoría metafísica, atemporal y transcendente, configuradora del pensamiento de María Zambrano a partir de 1939. Lo cierto es que las palabras de Muguerza permitieron profundizar y remarcar, si cabe, aún más en la quiebra que la circunstancia del exilio supuso para la filosofía española: la definitiva ruptura y pérdida de una serie de intelectuales que tuvieron que abandonar España y continuar su labor intelectual, independiente y fructífera, en diferentes países de acogida. Desde un planteamiento filosófico profundo y reflexivo, Muguerza planteó también, rota la continuidad, la posibilidad de recuperación de la filosofía del exilio y el sentido desde el cual integrar lo perdido dentro del actual panorama filosófico español: un cosmopolitismo enraizado. En esta publicación no se ha podido recoger el trabajo del profesor Muguerza. Sin embargo, este marco general de la filosofía española en el exilio es presentado por Carlos Beorlegui en un artículo que, bajo el título “Garcia Bacca y el exilio republicano de 1939”, presenta y analiza las coordenadas históricas y sociales a partir de las cuales es posible comprender el pensamiento de García Bacca como uno de los más destacados miembros de esta generación de pensadores.

Antes de comenzar con la presentación de los contenidos fundamentales de la filosofía garciabacquiana, tenemos la intervención de su hijo, Francisco García Palacios, llena de interés anecdótico y de simpatía filial, que nos brinda el lado más humano de nuestro filósofo, de quien apenas conocíamos aspectos más cercanos de su biografía, hasta la publicación reciente de sus Confesiones. Esta ponencia de su hijo constituye, sin lugar a dudas, un complemento enriquecedor del perfil humano de García Bacca y nos hace partícipes de una semblanza personal, íntima y desconocida que contribuye a enriquecer su biografía no escrita. La presentación de este perfil humano, en palabras de sus hijos, contribuye a demostrar cómo dentro del espíritu de este hombre de pensamiento riguroso, versátil y fecundo habitaba una persona cuya aquilatada calidad humana tenía la misma magnitud que su excepcional capacidad intelectual.

A continuación, presentamos una serie de trabajos encaminados a desarrollar la obra conjunta de García Bacca o algunas de las facetas más representativas de su extensa obra filosófica. La ponencia de Carlos Beorlegui constituye el marco más ambicioso para presentar de forma global los aspectos más significativos de la filosofía del pensador pamplonés. Su título, “La voluntad de utopía. La entraña filosófica de García Bacca”, encierra ya la pretensión de describir, bajo la multitud de ropajes con los que García Bacca ha ido presentándonos su filosofía a lo largo de su dilatado periplo intelectual, los rasgos más específicos y peculiares de la misma, resumidos sobre todo en su honda conciencia utópica y audaz.

El tema central de su artículo gira sobre este aspecto básico del pensamiento garciabacquiano, su voluntad de utopía, omnipresente en toda su trayectoria filosófica. Efectivamente –como se señala- el aliento utópico de García Bacca comienza a expresarse muy tempranamente, a partir ya de su desmarque del neotomismo, para aposentarse en el suelo teórico del raciovitalismo. Carlos Beorlegui realiza un análisis de este utopismo a través de tres momentos: 1) el modo de expresarlo en la etapa de influencia de Ortega y Dilthey, y que ha sido llamada etapa “hermenéutica histórico-vital”; 2) los rasgos de su utopismo en la época marxista; y 3) por último, en la etapa final, denominada etapa “tecnocéntrica”. Después de un recorrido por cada uno de estos diversos proyectos utópicos, y tras el análisis de las semejanzas y diferencias más significativas entre los mismos, el profesor Beorlegui hace una valoración de la concepción antropológica y cosmovisional que García Bacca nos presenta señalando como ésta está llena de aciertos y múltiples sugerencias que no podemos obviar, aunque también, para finalizar, apunta la conveniencia de subrayar algunos aspectos críticos con este esquema utópico.

Durante el Congreso, completaron la presentación de los rasgos específicos de la filosofía de nuestro autor la ponencia del profesor de la Universidad de Zaragoza, Dr. Ignacio Izuzquiza, “El pensamiento de García Bacca. Notas para una partitura de la belleza imposible”, y la del profesor de la Universidad de Burgos, Dr. Miguel Ángel Palacios Garoz, “Mi relación con J.D. García Bacca y su filosofía de la música”.

Aunque tampoco incluida en esta publicación, quisiéramos recordar la reflexión del primero de ellos en aquel encuentro. Ignacio Izuzquiza elaboró un discurso que, bajo el epígrafe “Notas para una partitura de la belleza imposible”, quiso mostrar los rasgos más característicos de la filosofía de García Bacca y la actualidad de dicho proyecto filosófico. Así, tratando de responder al interrogante de cómo es posible hoy en día pensar con García Bacca, fueron presentadas diversas notas esenciales para entender el legado actual de su filosofía. La primera de ellas recaló en el rechazo de la tradición filosófica clásica. La filosofía clásica es sólo intérprete de la realidad, y en el parecer de García Bacca, hay que construir una nueva filosofía que abra nuevas perspectivas. La crítica del filósofo se realiza desde dentro de la tradición filosófica, abordándola desde su profundo conocimiento y situándose frente a ella para superarla. La segunda nota esencial es el componente “trans” permanentemente presente en toda la producción filosófica garciabacquiana. Izuzquiza hizo ver la inquietud y tensión que refleja ese trans, entendido como superación, en este pensamiento, y que se caracteriza esencialmente en las categorías ontológicas de transformación, transustanciación y transfinitud. La apuesta por la probabilidad y la posibilidad fue el contenido analizado en la tercera nota. Un reto presente en la obra de García Bacca y que se traduce en un acercamiento a la realidad no tanto por lo que es, sino por su posibilidad de ser. La realidad en el pensamiento de García Bacca siempre es secundaria, y ante ésta siempre se antepone la probabilidad. Otra de las claves destacada fue el afán de García Bacca por pensar de nuevo el concepto de yo, el concepto de sujeto, explicitado concretamente en su teoría del sujeto creador y base de su humanismo positivo. Asimismo, el concepto de inmortalidad, de incuestionable influencia unamuniana, es definitivo en el pensamiento de García Bacca, y se presenta como el quinto rasgo distintivo del mismo. García Bacca asocia además al análisis de este concepto su teoría radical sobre la materia, ya que -como señaló Izuzquiza- los materialistas son los que piensan en serio sobre la inmortalidad. Finalmente, la sexta nota vino a reflejar los distintos ámbitos que habitó la filosofía de García Bacca y que son definitivos para su completa comprensión: la poesía, manifestación de la lucha entre el lenguaje y el silencio de la persona, y que García Bacca recupera con la reivindicación de la metáfora como vía de conocimiento. La música y su categoría del ritmo, ya que este último es uno de los elementos más importantes de la existencia, por su capacidad para captar el momento. Y finalmente, su concepto de transustanciación referido a qué y quién es dios en su pensamiento.

Como conclusión a este repaso por las notas esenciales del pensamiento de García Bacca, Izuzquiza puntualizó que la pretensión del filósofo no fue dar lecciones, sino más bien apuntar diferentes direcciones del pensar. Construyó su propio pensamiento, sabiendo que éste no es fácil. Esto, sin embargo, no lo convierte en un ejercicio de erudición teórica, sino que, por el contrario, viene a explicar el afán del filósofo por hacer transparente la complejidad. García Bacca fue un hombre de su tiempo preocupado por el mismo, que lo vivió con una profunda voluntad de comprensión, entendiendo que al final lo que debe permanecer es sencillamente el silencio necesario para pensar.

Por su parte, Miguel Ángel Palacios Garoz, profesor de la Universidad de Burgos, amigo personal del filósofo y, sin lugar a dudas, uno de los que más han contribuido a dar a conocer su filosofía de la música, se centra primeramente en la presentación de su relación personal con Juan David García Bacca durante 18 años, la cual, en un primer momento, surgió fruto de una inquietud juvenil, consolidó un proyecto de investigación, la tesis doctoral del ponente[9], y se mantuvo ininterrumpida hasta la muerte del filósofo en 1992. Tras esta amplia referencia, se presenta y explica la filosofía de la música elaborada por García Bacca, que -como se indica- incluye una óntica y una ontología. La óntica de la música se ocupa de investigar el tipo de ente de lo musical: sus condiciones necesarias y suficientes, sus elementos y totalidades, sus categorías más propias. En la ontología de la música, García Bacca plantea la posibilidad de hablar en lenguaje natural del tipo de ente de lo musical; y a la vez, estudia el lenguaje musical, con su sentido propio y como lenguaje ontológico y antropológico.

Fiel a los gustos del filósofo, Miguel Ángel Palacios reserva la parte final de su exposición para la presentación de unos significativos textos autobiográficos de García Bacca, que fueron leídos durante el congreso mientras, de forma simultanea, los oyentes disfrutaban del sonido de tres ilustraciones musicales especialmente seleccionadas para su audición, ya que, como señala el profesor Palacios, el objetivo de su exposición no era sólo y exclusivamente tratar de música sino permitir, como pedía el filósofo, tratarnos con ella.

La referencia a la significación de la filosofía de García Bacca dentro de la generación del exilio republicano de 1939 la llevó a cabo, además de la ponencia inicial de Javier Muguerza, la del profesor de la Universidad Complutense de Madrid, Antonio Jiménez, quien bajo el título “García Bacca y su labor como traductor”, desarrolló, con amplio detalle de datos, el meritorio trabajo de traducción de toda esta generación del exilio, y la de García Bacca, de modo especial. Antonio Jiménez, en su análisis, subraya la importancia del conocimiento historiográfico para la correcta comprensión del desarrollo y progreso de la filosofía española. Realiza en primer lugar una contextualización que le sirve para remarcar el papel decisivo que tuvieron las traducciones de las obras capitales de la filosofía universal en el desarrollo de la filosofía española. Desde mediados del siglo XIX, cuando se institucionalizan los estudios filosóficos en España y consecuentemente surge la necesidad de contar con manuales para la enseñanza, Antonio Jiménez expone el catálogo de las obras traducidas por las editoriales más importantes del último tercio del siglo XIX y principios del XX: la Biblioteca Perojo (línea neokantiana y positivista); la Biblioteca Científico-literaria de Federico de Castro (línea krausista); la Biblioteca Económica-filosófica de Antonio Zozaya o la España Moderna de Lázaro Galdeano. En estas y otras editoriales se publicaron las traducciones de las obras más importantes del momento, así como gran parte de los textos clásicos y modernos de la filosofía, contribuyendo notablemente a la consolidación del pensamiento filosófico español que, sin duda, tuvo su momento de máximo esplendor, en el primer tercio del siglo XX. La labor de Revista de Occidente, en donde se recogen las traducciones de García Morente, Eugenio Ímaz y José Gaós, y, ya en el exilio, el trabajo de la editorial mexicana Fondo de Cultura Económica también son analizados por el profesor Jiménez, quien finaliza su reflexión destacando la fecunda y prolija labor traductora de García Bacca en el exilio, entre las que destaca las relativas a la filosofía griega, la filosofía romana, la filosofía medieval, la filosofía moderna y contemporánea y las distintas antologías del pensamiento venezolano y colombiano. Un colofón que nos acerca, sin duda, a uno de los legados más importantes de García Bacca para la filosofía en español en ese su intento y reivindicación del castellano como lengua filosófica.

Las referencias al impacto de García Bacca en el panorama filosófico hispanoamericano corrieron de parte de varios profesores llegados de América Latina. Carmen Bohórquez, profesora de la Universidad del Zulia (Maracaibo, Venezuela), Judith Kristoffy, profesora de la Universidad Central de Venezuela (Caracas), y antigua alumna de García Bacca, y finalmente Alberto Saladino, profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México.

La intervención de Carmen Bohórquez se centra en “García Bacca y la recuperación de la memoria filosófica venezolana”. En primer lugar, rescata la figura del filósofo y trata de ubicar su pensamiento dentro de unas coordenadas que permitan una aproximación conceptual al mismo. La profesora Bohórquez se refiere así a García Bacca como un humanista, atendiendo a esa fe inquebrantable en el hombre tan presente en su vida y obra. Por esa misma fe y defensa del hombre creador, el filósofo también fue un redomado optimista social, comprometido con la realidad en la que se insertó, y presente también en el desarrollo de su proyecto filosófico. Durante esta presentación también se elogia la labor de García Bacca con respecto a la recuperación de la filosofía venezolana[10]. En el mismo año de su llegada a Caracas, García Bacca publica su primer comentario sobre Andrés Bello, continuando en la década siguiente no sólo con su tarea de revitalización de la obra de este pensador, sino también redescubriendo tres siglos de filosofía venezolana. Ahondando en los archivos y bibliotecas, García Bacca rescató las obras de los más importantes pensadores venezolanos, entre los que cabe destacar Alfonso Briceño, Agustín de Quevedo y Villegas, Juan Antonio Navarrete y Francisco José de Urbina. No se quedó, sin embargo, el afán de García Bacca en esta tarea de rescate, sino que también vino a escudriñar en ese pasado con el objetivo de ofrecer modelos concretos de buenos ejemplos de filosofar dados por americanos, en especial por venezolanos. Más aún, supo darles un sentido histórico nuevo, destacando la conciencia de América presente en todos esos autores. Las palabras de Carmen Bohórquez ponen en evidencia el compromiso fundamental de García Bacca con Venezuela. Su tarea de reconstrucción crítica del pasado filosófico de este país fue de vital importancia, hasta el punto que bien podría decirse que García Bacca puede considerarse en Venezuela un filósofo de la liberación, un filósofo del pensar liberador.

Por otro lado, Judith Kristoffy disertó sobre la presencia del filósofo en Venezuela y sobre los elementos centrales de su filosofía de la ciencia. La profesora Kristoffy nos recuerda el curso impartido por García Bacca en el Instituto Pedagógico de Caracas en el año académico 1953-54 sobre Filosofía de la Ciencia, completado por otro dictado en 1956-57, en donde el filósofo expone las ideas centrales de lo que más tarde se compilaría en los dos volúmenes sobre Teoría y Metateoría de la Ciencia[11]. La profesora venezolana remarca el laborioso análisis sobre el concepto de Ciencia que García Bacca desarrolla en este aspecto de su filosofía y destaca la construcción del nuevo concepto que él mismo elabora. Deudor de muchos filósofos, la novedad de su reflexión se manifiesta, precisamente, en la capacidad sintetizadora con la que abordó su aproximación a la ciencia. García Bacca adaptó muchos lineamientos de la filosofía “clásica” para explicar el complejo fenómeno de la ciencia contemporánea. Confirmó la rigurosidad tradicional de la filosofía y su actual vigencia. Reconstruyó y cohesionó magistralmente las aportaciones de los grandes filósofos de la ciencia en un nuevo sistema plagado de aportaciones propias. Asimismo, dejó su sistema abierto para futuros cambios y delimitó la tarea futura del filósofo, que, igual de abierta y dinámica, ha de ser capaz de integrar las dos grandes áreas de la producción racional humana: la filosófica y la científica. En las conclusiones finales se aportan algunos elementos críticos con respecto a las ideas recogidas por García Bacca en su filosofía de la ciencia, que quizás podrían quedar resumidos todos ellos en el afán audaz, pero quizás demasiado pretencioso, omniabarcador, con el que García Bacca se enfrentó a este tema.

Finalmente, Alberto Saladino reflexionó sobre la filosofía de García Bacca y el entorno filosófico mexicano. Como apuntábamos anteriormente, García Bacca fijó su residencia en México desde 1942 hasta 1947. Sin duda, esta corta estancia contrasta con la prolija producción intelectual del filósofo en México. El profesor Saladino se encarga de repasar los hitos más importantes de dicho legado mexicano, recordando cómo en México García Bacca publicó dos obras fundamentales de su pensamiento: la primera de ellas, Invitación a filosofar[12], en dos tomos: el primer volumen dedicado a la forma del conocer filosófico y el segundo, al conocimiento científico. Y la segunda, Filosofía de las ciencias. Teoría de la relatividad[13], publicada en 1941. García Bacca encontró en México una comunidad intelectual con la que colaboró muy intensamente y en la cual su obra adquiere un notorio reconocimiento. Estas circunstancias le permiten su inmediata adscripción a actividades académicas, de manera que durante los cinco años que vivirá en México, García Bacca participa en diversos esfuerzos de ayuda al dinamismo cultural mexicano. En México, García Bacca desempeñó su labor docente como catedrático de Filosofía en la Universidad Nacional Autónoma de México, realizó una labor editorial encomiable e impartió numerosos cursos y conferencias. Saladino recordó también que uno de los propósitos del proyecto filosófico de García Bacca consistió en estimular la reflexión en español, de manera que tomó a México como plataforma para desarrollar sus principales quehaceres intelectuales al difundir los temas más importantes de la filosofía. Para redondear la exposición sobre la inusitada labor intelectual de García Bacca en México, Saladino inventarió las traducciones de los textos grecolatinos que García Bacca acompañó con comentarios, introducciones o prólogos y notas, y fueron publicadas por varias editoriales, especialmente por la UNAM. Las ideas filosóficas más importantes que desarrolló García Bacca en su periplo mexicano abarcaron temas tan prolijos como la historia de la filosofía, destacadamente de la época grecolatina, una profunda revisión de temas de filosofía moderna, explicación de conceptos metafísicos, preocupaciones de historia y filosofía de la ciencia, cuestiones de antropología filosófica, promoción de la filosofía marxista, difusión de corrientes como el existencialismo y la fenomenología, planteamientos de historia de la filosofía, discusión de temas de filosofía del arte, epistemología de la mitología, teogonía, historia de la ciencia y de la técnica, etc. Una labor realmente fecunda que no ha pasado desapercibida para los intelectuales mexicanos, y que, aunque en su momento fue especialmente reconocida, en la actualidad necesita de un nuevo incentivo para que García Bacca pueda seguir estando presente en México.

La jornada final se centró en desarrollar el pensamiento antropológico de García Bacca, a cargo del profesor de la Universidad de UNISINOS (Sao Leopoldo, Brasil), Castor Bartolomé; la presencia de la poesía de Machado en la obra de García Bacca, por la profesora de la Universidad de Deusto, Cristina de la Cruz; así como la labor editora que Anthropos ha ido realizando los últimos veinte años en relación con la obra de nuestro filósofo, a cargo del representante de la Editorial, Ángel Nogueira Dobarro.

Castor Bartolomé realiza una aproximación ético-antropológica al pensamiento de Juan David García Bacca en el artículo “Finitud y transfinitud humanas”, centrándose en su obra Sobre virtudes y vicios[14], punto de referencia a través del cual otear algunos ejes claves de su concepción ético-antropológica del ser humano. La obra mencionada, escrita en sus años de vida finales y por ello considerada como la síntesis de su trabajo, se estructura a partir de tres ensayos en los que el autor escudriña la vida y la ciencia con la sabiduría de sus noventa años. El profesor Bartolomé se centra concretamente en la relación entre la ciencia, la ética y la antropología, destacando que una de las grandes originalidades de García Bacca consistió en atreverse a desafiar el modo tradicional de abordar esta relación (que consiste en costurar estos saberes dispares por sus respectivas periferias), tratando de comprender cómo los avances científico-tecnológicos pueden servir para transformar los clásicos conceptos y normas de la moral.

Finalmente, recogemos el análisis realizado por la profesora Cristina de la Cruz sobre la presencia del poeta Antonio Machado en el pensamiento de García Bacca. Para el mismo, se sirve inicialmente de las palabras poema y diálogo a fin de ir desgranando el modo en cómo se presenta la especial y muy personal relación del filósofo con el poeta. Efectivamente, las referencias explícitas a Machado en la obra de García Bacca son muy numerosas. En ella, podemos encontrar continuas referencias a pensamientos, poemas y sentires del poeta, que le sirven al autor para ir entretejiendo un discurso donde la palabra y el estilo adquieren una profunda, original y muy personal significación. Sin embargo, y a pesar de que García Bacca revela en primera persona la influencia de Machado en su pensamiento, es significativo la poca atención que han prestado los estudiosos de García Bacca al estudio explícito de la presencia de la metafísica poética machadiana en su pensamiento. La profesora Cristina de la Cruz reclama la necesidad de realizar un estudio crítico que permita contextualizar y profundizar la influencia machadiana en el proyecto filosófico de García Bacca. Lógicamente, las características de la publicación impiden llevar a cabo dicho desarrollo, sin embargo sus anotaciones quieren contribuir, al menos, a esbozar una serie de trazos para esa posible investigación.

Capítulo específico merece el trabajo del Dr. Roberto Aretxaga, de la Universidad de Deusto, quien presentó sus investigaciones sobre la relación de García Bacca con el entorno político y cultural vasco. El objetivo de su propuesta reflexiva consistió en realizar una aproximación al entorno vasco de García Bacca con la intención de contribuir a estimular el interés por el filósofo vasco-navarro en nuestro entorno sociocultural más cercano aprovechando la conmemoración del centenario de su nacimiento, y contribuir a un mejor conocimiento general del mismo. Este propósito se vio cumplido tras el recorrido que Roberto Aretxaga hizo por algunos de los momentos de la biografía íntima y exterior de García Bacca relativos a su nacimiento en Pamplona e infancia en San Sebastián, y la profunda amistad que mantuvo con algunos intelectuales y políticos vascos. Entre ellos, se destacó especialmente la relación con el líder nacionalista Manuel de Irujo. Las investigaciones realizadas por Roberto Aretxaga nos permiten conocer la existencia de un vínculo afectivo-sentimental muy profundo de García-Bacca con el entorno vasco. Las relaciones mostradas en su presentación, escrupulosamente documentada, permiten abrir una nueva vía para la recuperación de su figura y pensamiento, y hacerlo de manera que resulten elementos fecundadores de nuestro contexto socio-cultural e intelectual más próximo. En su artículo se presenta una de las raíces que sostuvieron y nutrieron la dilatada y ajetreada vida personal e intelectual de García Bacca y que, sin duda, contribuye a comprender mejor la complejidad y riqueza de ambas.

Incluimos en estas Actas el trabajo seleccionado del doctorando venezolano de la Universidad de Salamanca, Alonso José Montilla Rivas, titulado “El hombre como creador según García Bacca”, en el que el autor realiza una aproximación al pensamiento de García Bacca sobre la técnica y su función creadora de hombre y mundo.

Finalmente, presentamos una nueva Bibliografía de y sobre García Bacca, renovada y completada, en el empeño de evitar errores presentes en compilaciones anteriores, así como presentar las últimas y numerosas novedades que se han producido en estos últimos años.

Una de las ideas más reiteradas a lo largo de este congreso fue la que reclamaba la necesidad de recuperación del pensamiento de García Bacca. Pero hay que dejar claro, en primer lugar, que este deseo de recuperación tiene que completarse con la consciencia de que García Bacca es un patrimonio filosófico de nuestros hermanos hispanoamericanos, y no se trata de recuperar su obra para arrebatársela a ellos. Se trata simplemente de conseguir que la obra de García Bacca sea más conocida y valorada entre los españoles, a la vez que debe seguir produciendo sus frutos al otro lado del Atlántico, ayudándonos a conformar entre todos los que vivimos a ambos lados de este inmenso océano una comunidad filosófica auténticamente “hispano-americana”. Pero hemos de ser conscientes, por otro lado, de que quizás tanta insistencia en la recuperación puede producir a veces su efecto contrario: el de que quede encasillado como algo perdido para siempre y, si cabe, recuperable ocasionalmente durante un breve espacio de tiempo, como el que fue este encuentro que ahora se reseña. Nada resulta tan valioso como la posibilidad de recuperación real de estos autores, que nunca será tal si no va acompañada de un compromiso firme y serio de promoción de su filosofía. Sólo entonces podremos decir que algo se ha recuperado definitivamente. Por ello, en estas palabras finales, quisiéramos hacer especial mención a la labor que desde hace más de veinte años viene realizando Anthropos. Sin duda, las palabras de Ángel Nogueira, representante de esta casa editorial y encargado del cierre del Congreso, abren una puerta a la esperanza con respecto a la verdadera recuperación del pensamiento de García Bacca, así como también la publicación de estas actas y otros estudios que permitan acercarnos y conocer su pensamiento. Con estos intentos se pretende colaborar de manera fundamental a remediar la escasez de estudios de y sobre García Bacca. Una pretensión honesta y amable que, junto a las aportaciones de otros estudiosos de su obra, permita conocer, contextualizar, y aclarar su pensamiento. El fruto de este esfuerzo conjunto posibilitará, sin duda, el reconocimiento que merece la obra de García Bacca, y su definitiva y bien entendida recuperación. Recuperar -como señala Carlos Beorlegui- para aceptar lo valioso de su filosofía y el talante de su filosofar, al igual que para entablar un diálogo crítico con su visión del hombre y del universo. Con lo cual realizaremos su más profundo deseo: convertir su obra en un “bien común”, en un “bien de la Sociedad”[15].

No podemos terminar esta presentación sin mostrar nuestro más profundo agradecimiento a todas las entidades y personas que nos han ayudado a que este Congreso fuese una realidad. Comenzamos agradeciendo a la Consejería de Cultura del Gobierno Vasco, a la Diputación de Bizkaia y al Ayuntamiento de Bilbao su generosidad al financiar económicamente nuestro proyecto. Sin su ayuda, este Congreso no se hubiera podido realizar. Igualmente queremos mostrar nuestro agradecimiento a la Universidad de Deusto, personalizada en el Decanato de Filosofía y Ciencias de la Educación (FICE), y en especial en su Decana, Dra. Marisa Amigo, y en el Director del Departamento de Filosofía, Dr. Juan Manuel Almarza. Desde el primer momento nos brindaron su apoyo y su ánimo, así como su colaboración, poniendo a nuestra disposición la Secretaría de la Facultad (con sus dos secretarias, Itziar y Arrate) y todo lo necesario para la celebración de este encuentro. Pero no sólo la dirección de la Facultad y del Departamento tienen que ser objeto de agradecimiento, sino también el conjunto de profesores del Departamento, que en todo momento hicieron de presentadores de las diversas ponencias y de anfitriones de los diversos profesores foráneos invitados. No en menor medida, tiene que extenderse nuestro agradecimiento al nutrido grupo de alumnos que colaboraron en la organización y emplearon muchas horas en tener todo a punto, desde la apertura de las salas, el buen funcionamiento de los micrófonos, las cámaras fotográficas, los vídeos, etc. Y como último capítulo de agradecimiento, quisiéramos referirnos a José Ángel Ascunce, miembro también del Comité Organizador. A él queremos agradecerle su empeño e interés desde el comienzo en la realización de este Congreso y la publicación de las actas. No cabe duda de que este libro, dedicado a dar a conocer la obra del filósofo navarro J. D. García Bacca, continuará con esa labor por él iniciada y cuyo objetivo es dar a conocer lo más granado de los intelectuales de la generación del exilio vasco. Esperamos que sea así y nos congratulamos de ello.

 

Bilbao, 16 de enero de 2002.

Carlos Beorlegui
Cristina de la Cruz
Roberto Aretxaga
Universidad de Deusto

Notas

[1] Cfr. J. D. García Bacca, Confesiones. Autobiografía íntima y exterior, Anthropos, Barcelona, 2000.

[2] “Ensayo sobre la estructura lógico-genética de las ciencias físicas”, Barcelona, Universidad de Barcelona, 1935.

[3] Para introducirse en los datos de su amplísima bibliografía, cfr. PERDOMO DE GONZALEZ, Mireya, “Bibliografía de Juan D. García Bacca”, U.C.V., Caracas, 1981; ANTHROPOS (Boletín de Información y Documentación), 1982, nº 9, 15-23 (nueva edición: 1991); BEORLEGUI, Carlos, “La filosofía del hombre en J.D. García Bacca”, Universidad de Deusto, Bilbao, 1983 (Tesis doctoral); IZUZQUIZA, Ignacio, “El proyecto filosófico de J.D. García Bacca”, Anthropos, Barcelona, 1984; BEORLEGUI, Carlos, “García Bacca. La audacia de un pensar”, Universidad de Deusto, Bilbao, 1988; BEORLEGUI, C., “Grandes maestros del exilio vasco. IV. Juan David García Bacca (1901-1992)”, Mundaiz (Universidad de Deusto, San Sebastián), 1994, nº 47, 145-186; PALACIOS GAROZ, M.A., “Filosofía en música y filosofía de la música de Juan David García Bacca”, Edit. Alpuerto/Univ. de Burgos, Madrid, 1997; BEORLEGUI, C./ARETXAGA, R., “Bibliografía de y sobre García Bacca”, al final de estas mismas Actas.

[4] Para una introducción a la filosofía de García Bacca, cfr. IZUZQUIZA, I., “El proyecto filosófico de Juan David García Bacca”, op. cit.; BEORLEGUI, C., “La filosofía del hombre en J. D. García Bacca”, op. cit.; Id, “García Bacca. La audacia de un pensar”, op. cit. ; Id., “La filosofía de J. D. García Bacca en el contexto del exilio republicano”, Universidad de Deusto, Bilbao, 2002;  PALACIOS GAROZ, M.A., “Filosofía en música y filosofía de la música de Juan David García Bacca”, op. cit. ; ARETXAGA, Roberto, “La filosofía de la técnica de Juan David García Bacca”, Universidad de Deusto, Bilbao, 1999 (tesis doctoral).

[5] Cfr., entre otras muchas publicaciones, ABELLÁN, J.L., “Filosofía española en América (1936-1966)”, Guadarrama, Madrid, 1966, reeditado como “El exilio filosófico en América. Los transterrados de 1939”, FCE, Madrid, 1998; Id., “Panorama de la filosofía española actual”, Espasa-Calpe, Madrid, 1978; Id. (dir.), “El exilio español de 1939”, Taurus, Madrid, 6 vols., 1976.

[6] Cfr. FORNET-BETANCOURT, Raúl, “O marxismo na América Latina”, UNISINOS, Sao Leopoldo, Brasil, 1995, con un capítulo dedicado al marxismo de García Bacca.

[7] Entre las muchas publicaciones del Dr. Pablo Guadarrama, señalamos a modo de aproximación: “Balance y perspectiva de la filosofía latinoamericana al final del milenio”, en VV.AA., “Memorias del XXX Aniversario del Centro de Estudios Filosóficos”, Universidad del Zulia, Maracaibo (Venezuela), 1999, 89-104; GUADARRAMA, P. (Dir.), “Humanismo y filosofía de la liberación en América Latina”, Santa Fe de Bogotá, El Búho, 1993; GUADARRAMA, P./PERELEGUI, Nicolai, “Lo universal y lo específico en la cultura”, La Habana, Edit. de Ciencias Sociales, 1990; GUADARRAMA, P., “La valoración en Cuba de la herencia filosófica cubana y latinoamericana”, Utopía y Praxis Latinoamericana, 5 (2000), nº 11, 9-30; Id., “Postmodernismo y crisis del marxismo”, México, UAEM, 1994.

[8] Cfr. BIGOTT, J., “Nostalgia de García Bacca”, Episteme (Carcas),  13 (1993), nº  1-3, 7-11. La obra de GARCIA BACCA editada por ella es “Transfinito e inmortalidad”, Caracas, 1984, 

[9] Palacios Garoz, M. A., Filosofía en música y filosofía de la música de Juan David García Bacca, Madrid, Alpuerto/Universidad de Burgos, 1997.

[10] Véase García Bacca, J. D., “Dos siglos de filosofía colonial en Venezuela (1638-1800)". Revista Shell (Caracas) 5:21 (1956): 25-33.

[11] García Bacca, J. D.; Teoría y metateoría de la ciencia (Vol. 2), Caracas, Universidad Central de Venezuela, 1981.

[12] García Bacca, J. D.; Invitación a filosofar. (2 Vols.). Vol. 1: “La forma del conocer filosófico”, México, El Colegio de México, 1940; Vol. 2: “El conocimiento científico”, México, F.C.E., 1942.

[13] García Bacca, J. D.; Filosofía de las ciencias. Teoría de la relatividad, México, Séneca, 1941.

[14] García Bacca, J. D., Sobre virtudes y  vicios, Barcelona, Anthropos, 1993.

[15] op. cit.; p. 253.

 

[Fuente: Carlos Beorlegui, Cristina de la Cruz y Roberto Aretxaga, Editores. El pensamiento de Juan David García Bacca, una filosofía para nuestro tiempo (Actas del Congreso Internacional de Filosofía: Centenario del nacimiento de Juan David García Bacca). Bilbao: Universidad de Deusto, 2002.]

 

© José Luis Gómez-Martínez
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