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Sinalefa, hiato
sinéresis, diéresis
Cuando establecemos la
medida de un verso (número de sílabas del verso), tomamos como base
la división gramatical de las palabras en
sílabas. Pero las
palabras en un verso no están aisladas, se relacionan entre sí para
establecer una totalidad
rítmica. Por eso hablamos de
sílabas métricas. El número de sílabas métricas en un verso
depende de la posición tónica de la sílaba en la última palabra del
verso y de las licencias poéticas que se usan en el verso.
Al escribir un verso, los
poetas hacen uso de ciertas licencias poéticas que alteran o
reafirman la estructura gramatical de las sílabas, en un intento por
crear el ritmo deseado. Hacen así uso de la sinalefa, y del
hiato al relacionar las palabras y de la sinéresis y
la diéresis para agrupar las sílabas dentro de una palabra.
La sinalefa es una licencia poética muy frecuente en poesía.
La sinalefa
Denominamos sinalefa
a la agrupación en una sílaba métrica de dos o más vocales
pertenecientes a palabras distintas. Cuando una palabra termina en
vocal y la palabra siguiente comienza con vocal, generalmente, las
vocales se unen por razones fónico-rítmicas en una sílaba métrica.
Puede haber sinalefa incluso cuando las palabras están
separadas por un signo de puntuación. En el siguiente verso
octosílabo de Espronceda hay dos casos de sinalefa:
El siguiente cuarteto de
Vicente Gaos ejemplifica bien el uso de la sinalefa, con un
acumulo, poco frecuente, de cuatro sinalefas en el último verso:
El hiato
El idioma español favorece
la sinalefa como un proceso natural. En ocasiones, sin embargo, los
poetas hacen uso del hiato para impedir la sinalefa y
marcar un ritmo o para mantenerlo. El hiato consiste, pues,
en la pronunciación en dos sílabas diferentes la vocal final de una
palabra y la vocal inicial de la palabra siguiente. El hiato
es frecuente cuando la vocal inicial de palabra lleva acento de
intensidad rítmico, especialmente en el caso de la penúltima sílaba
del verso. Así en los siguientes versos endecasílabos de Vicente
Gaos, el primero, y de Fray Luis de León, el segundo:
También las conjunciones,
sobre todo la conjunción “y”, requieren del hiato cuando se
unen como semiconsonante a la vocal siguiente. Así lo usa Góngora y
Sor Juana Inés de la Cruz en los siguientes versos endecasílabos:
En estos dos ejemplos, la
letra “y” adquiere el valor de una semiconsonante y se une sólo a la
vocal siguiente.
La diéresis
Cuando la separación de
vocales que normalmente formarían una sola sílaba sucede dentro de
una palabra, lo denominamos diéresis. Diéresis es,
pues, la separación de las dos letras de un diptongo en dos sílabas
para los efectos de la medida de los versos. La diéresis
implica una ruptura en la pronunciación normal de una palabra, por
lo que coloca especial énfasis en dicha palabra. Su uso no es
frecuente en poesía. Se señala colocando una diéresis, dos puntos (ï-ü),
sobre la vocal afectada. Los siguientes tres ejemplos son versos
endecasílabos, los dos primeros de Góngora y el último de Fray Luis
de León:
-
No só-lo_en pla-ta_o vï-o-la
tron-ca-da
-
Cuan-to más dí-a de jü-i-cio
se_ha-lle
-
La del que hu-ye_el mun-da-nal rü-i-do
La sinéresis
La sinéresis es una
licencia poética opuesta a la diéresis; es decir,
sinéresis es la unión en una sílaba de dos vocales fuertes que
gramaticalmente pertenecen a sílabas diferentes. Mientras la
diéresis es un recurso culto que produce una pronunciación
anómala, la sinéresis se aproxima más al leguaje popular
relajado. Su uso es infrecuente. De los dos ejemplos que anotamos,
el primero es un verso de 12 sílabas de Getrudes Gómez de
Avellaneda, el segundo un verso alejandrino (verso de 14 sílabas
métricas), de José Asunción Silva:
(Gómez-Martínez) |